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16/04/2018

Alerta por una invasión de abejorros foráneos en la región

Así se desprende de un estudio publicado por el diario La Nación.
Alerta por una invasión de abejorros foráneos en la región
Alerta por una invasión de abejorros foráneos en la región

Según los especialistas, causan daños en flores y cultivos; advierten que se diseminarán hasta Bolivia, Perú, Uruguay y Brasil.

Durante más de una década, abejorros originarios de Europa e importados comercialmente a Chile para ser usados como polinizadores, atravesaron los Andes y se expandieron por la Patagonia.

Hoy ocupan 4.000 kilómetros a ambos lados de la cordillera, llegan hasta la costa atlántica y hasta el extremo austral de Tierra del Fuego. Ya son plaga: están por eliminar al único abejorro nativo de la zona y producen daños en flores y cultivos.

"Bombus terrestris es una calamidad", señaló Marcelo Aizen, investigador superior del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente de la Universidad Nacional del Comahue, y primer autor de un trabajo que acaba de publicarse en el Journal of Applied Ecology sobre las implicancias ecológicas, económicas y políticas que presenta este caso.

Los abejorros son importantes polinizadores en la mayoría de las regiones templadas. Desde 1980, su venta crece para satisfacer la demanda en aumento. Se usan en el campo y en cultivos de invernadero.

El caso de Chile y la Argentina ilustra las consecuencias internacionales que puede tener la introducción de especies foráneas. Según explican Aizen y sus coautores (chilenos, canadienses y norteamericanos), el país vecino permitió la importación de dos especies exóticas, Bombus ruderatus y Bombus terrestris, para la polinización de sus cultivos.

Bombus ruderatus, una especie declinante en partes de Europa, fue introducida en Nueva Zelanda hace más de un siglo. Desde allí, cerca de 300 reinas fueron liberadas en dos sitios del Sur de Chile entre 1982 y 1983. A partir de entonces, la abeja invadió más de 400 kilómetros a ambos lados de los Andes. Paralelamente, las poblaciones de Bombus dahlbomii, el único abejorro nativo del Sur de América, comenzó a declinar.

Pero la introducción y multiplicación de esta abeja fue solo el preámbulo de un problema mucho mayor. En 1997, colonias de Bombus terrestris, criadas comercialmente en Bélgica e Israel, fueron importadas a varias localidades del Norte y centro de Chile para la polinización de tomates de invernadero. En 1998 probaron también su eficacia en el cultivo de palta a campo abierto.

"El primer evento fue una introducción de una sola vez: compraron 300 reinas y nunca más -explica Aizen-. Pero de Bombus terrestris se compraron 1.200.000 colonias y reinas inseminadas. Esto encendió una de las más extensas invasiones de los últimos tiempos".

En 2006 se observaron reinas y obreras cerca de San Martín de los Andes, en el Parque Nacional Lanín. Y durante la última década, esta especie se expandió hasta la punta más austral del continente, en Tierra del Fuego (a más de 2.000 kilómetros de los sitios originales de introducción) y las costas patagónicas del Pacífico a las del Atlántico. Es más, se prevé que próximamente llegarán a Bolivia y Perú, por el Oeste, y a Uruguay y Brasil, por el Este.

Según explica el investigador, los abejorros son un tipo de abejas de gran tamaño, originarias de regiones templadas y que se adaptan muy bien a las condiciones de invernadero. "Parientes" de la abeja melífera, tienen colonias que duran una temporada, primavera-verano. Una reina funda una colonia cada primavera debajo de raíces, en nidos de ratones, o cavidades naturales o excavadas por otros animales.

"Las nuevas reinas que se producen al final de cada temporada -detalla Aizen- pasan el invierno debajo de la tierra. Luego de fundar el nido, estas reinas ponen huevos de donde emergerán las obreras que se dedicarán a la recolección de alimento, mantenimiento del nido y cuidado de la cría. Los huevos al final de la temporada darán lugar a nuevas reinas y a machos, muriendo las viejas reinas al final de su ciclo reproductivo. En su lugar de origen hay otras abejas que actúan como parásitos de nido y otros depredadores que regulan sus poblaciones".

"Viven un año -dice Aizen-. En su lugar de origen tienen abejas parásitas que regulan la especie. Pero acá carecen de controles naturales y por eso se vuelven tan abundantes".

Alerta por una invasión de abejorros foráneos en la región