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SEMANA DEL CEREBRO 2018

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11/04/2018

Cómo las moscas nos ayudan a comprender el reloj biológico humano

La doctora en biología Fernanda Ceriani expuso en las jornadas que se desarrollan en la ciudad.
Cómo las moscas nos ayudan a comprender el reloj biológico humano
Cómo las moscas nos ayudan a comprender el reloj biológico humano

Habló de la cantidad de relojes que tenemos en el cuerpo y la importancia de que estén sincronizados. ¿Qué sucede cuando dormimos de día y estamos despiertos de noche, o viajamos a un país en donde hay varias horas de diferencia? Los riesgos de interrumpir esa sincronización.

Una nueva edición de la Semana del Cerebro trajo atrapantes exposiciones. Una de ellas estuvo en la apertura del ciclo: “¡El tiempo vuela! Cómo las moscas nos ayudan a entender nuestro reloj interno”. La expositora fue Fernanda Ceriani, investigadora del CONICET en el Instituto Leloir y ganadora del premio L'Oreal-Unesco 2011.

Fernanda vivió, estudió y trabajó en California, Estados Unidos. Decidió volver al país en 2002 y hoy las raíces están tan firmes que no se le pasa por la cabeza imaginarse otro destino para vivir. Aunque, reconoce, que apenas volvió estuvo atenta al desarrollo de las condiciones, sabiendo que el camino en la vida de una científica podía presentar algunos obstáculos. “Me pareció que volver a Argentina era algo especial, algo que estaba pendiente”, contó Fernanda que sintió que la formación académica que le entregó la universidad pública requería de una devolución concreta.

A propósito de la charla que brindó en Bariloche, la primera e inevitable pregunta está asociada a conocer de qué forma la mosca puede ser útil para comprender nuestro reloj biológico. “Es muy parecido al humano, casi todo lo que sabemos del reloj interno lo sabemos por descubrimientos en las moscas. La lógica de funcionamiento y coordinación es exactamente la misma”, explicó la ganadora del premio L´Oreal-Unesco, e incluso, fue más allá y aclaró que la misma lógica está presente en los relojes de las plantas. “Esto es llamativo”, reconoce.

La investigadora del CONICET comentó que históricamente pensábamos que el reloj biológico residía en el cerebro. Sin embargo, los descubrimientos de los últimos 10 años muestran que tenemos relojes en todas partes. “Hay relojes en la piel, en el hígado, el corazón, los pulmones, en todos los tejidos. Te ponen en hora a diario por distintas claves”, señaló y explicó que, para el cerebro, por ejemplo, la clave más fuerte son los ciclos de luz y oscuridad, la sucesión de días y noches. En el caso de los relojes metabólicos, el régimen de comida es una clave muy importante. “Los relojes del hígado funcionan para poner en hora al resto de los relojes periféricos”, reveló.

Fernanda subrayó que la función de todos los relojes es trabajar coordinadamente para que todas las actividades que desarrollan los organismos estén sincronizadas entre sí. Y lo ejemplificó con actividades que son más propicias para realizar en un momento del día, por ejemplo, aprender o hacer la digestión. “No es pura respuesta a lo que pasa afuera, sino que es producto del accionar del reloj biológico”, sintetizó.

¿Y qué sucede cuando intentamos engañar al reloj biológico? Ceriani explicó que, por ejemplo, la gente que trabaja en turnos que son rotativos (a veces de noche, y a veces de día), es más susceptible a enfermarse. El jet lag -el desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona- continuo no es saludable. No es problema, aclara, si este desequilibrio se produce una vez al año por vacaciones. “Si aterrizas en España, el desfasaje es de seis horas. El reloj biológico tarda unos días en adaptarse y sincronizarse con la condición ambiental. En esos casos no conviene, por ejemplo, dormir la siesta. Lo mejor es estar activo durante el día y esperar la noche para dormir”, explicó.

El reloj biológico y la medicina

“Hay momentos en el día más adecuados para tomar ciertas medicaciones. No solo que es más efectivo, eso no es tan evidente. Los efectos secundarios de ciertos tratamientos son menores si se toman en un momento del día, distinto de otro. Y eso tiene que ver con la calidad de vida de los pacientes. En la medicina, solo algunos lo adoptaron”, comentó la investigadora del CONICET, Fernanda Ceriani.

Un largo camino

Fernanda Ceriani es doctora en Biología e investigadora principal del CONICET. Desde 2002 dirige el laboratorio de Genética del Comportamiento en la Fundación Instituto Leloir en Buenos Aires. Ha publicado más de 40 trabajos de investigación científica en prestigiosas revistas de circulación internacional y ha dirigido más de 15 tesis doctorales y de licenciatura.

Desde los inicios de su etapa de formación postdoctoral (en California, EE.UU., financiado en parte por The Pew Charitable Trust), su actividad se centró en comprender qué es y cómo funciona el reloj biológico “circadiano” en una especie modelo (Drosophila), tema que se convirtió en el centro de su programa de investigación. Junto a su grupo continúa estudiando la manera en que los relojes circadianos del cerebro controlan la organización temporal de la actividad locomotora (es decir, los ciclos de sueño y vigilia) a lo largo del día, y la forma en que este proceso se ve afectado por el envejecimiento.

Entre 2002 y 2007 fue investigadora internacional de HHMI. En 2011 fue galardonada con el Premio Loreal / UNESCO “Por la Mujer en la Ciencia” auspiciado por CONICET (edición argentina) por su trabajo sobre los mecanismos subyacentes al comportamiento rítmico. En 2013 recibió el premio al mérito KONEX en el campo de la genética y la genómica. (Fuente: Semana del Cerebro)

Mosca de la fruta. (Foto: Instituto Leloir)