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09/11/2015

La realidad del Bariloche que nadie quiere ver

- ALCOHOL, DROGAS, FALTA DE CENTROS ASISTENCIALES Y MUCHAS MAS CARENCIAS EN PAMPA DE HUENULEO -  Días pasados, el programa “Sin Barreras” que conduce Martín Leuful y se emite por la mañana en Radio C, presentaba una impactante charla con Luis Bonich, presidente de la Junta Vecinal del barrio 106 Viviendas y representante, varias veces reelecto, en el Consejo de Planeamiento Estratégico por la Pampa de Huenuleo ,que nuclea a dieciséis juntas vecinales.
La realidad del Bariloche que nadie quiere ver
La realidad del Bariloche que nadie quiere ver

Inequidad, falta de respuestas, sucesión de promesas incumplidas, abandono, falta de oportunidades, toma de terrenos, hacinamiento, drogas y alcohol,  se constituyeron en las líneas salientes de una conversación que trazó un crudo mapa del Bariloche, que el turismo no ve y que el resto de la sociedad pareciera a veces no querer  ver.

 

“Estamos con las consecuencias de una transición que se está haciendo larguísima, y con un estado de inequidad y de desatención que no es de ahora, que ya lleva más de 20 años. Salvo el barrio El Frutillar y Cooperativa 258, el resto de los barrios se hizo a los ponchazos… con tomas o con lotes de 10X20 varias veces subdivididos donde conviven distintas generaciones. Alrededor de 34 mil habitantes sin hospital, sin asfalto, sin cloacas… más de 700 familias colgadas de la luz en el Nahuel Hue.”, empieza diciendo Bonich con pasión y con dolor.

“La toma del 19 de septiembre -dice- ya lleva 3 años y nadie la quiere ver. Hoy se extiende desde la rotonda de Diarco hasta el vertedero. Está todo tomado. Y tiene características de villa: una sola calle y lo demás son pasadizos por donde no puede entrar un auto, una ambulancia. Sin ningún servicio, todo letrinas“, grafica; y agrega: “El mercado inmobiliario, con sus valores en dólares, deja afuera a todos los pibes… sin acceso. Fijate que en barrios nuevos como las 645 Viviendas, los que se adjudicaron las casas piden que no saquen el alambrado de obra porque eso los protege de las tomas. Todo lo de la regularización de Paolinelli es una gran sanata.”

Más adelante, en la extensa y a veces desordenada charla, Bonich dedica largos y crudos minutos a la droga y el alcohol de venta clandestina. La “clandesca”, como él la llama: “Los pibes empiezan con la cerveza a las tres de la tarde y terminan a las cuatro de la mañana. Y está el paso constante de los chicos en las motitos, con la venta de droga a los otros jóvenes. ¿O de dónde crees que los pibes sacan las motitos? Porque acá vino gente de todos lados y la inequidad, la desigualdad, es enorme. Son muchachos de buena familia, nietos de barilochenses, que no tienen acceso a la tierra. Y van y toman, con pudor, con dolor… los pibes van y toman porque la vida pasa, y tienen 20 ó 22 años con familia, y tienen a sus padres y sus abuelos.”

Bonich describe a la Pampa de Huenuleo como una olla a presión que va a explotar: “para las fiestas va a estar complicado. Hay que racionalizar y fiscalizar. Los pibes no tienen acceso a la tierra, pero tampoco tienen acceso ni a la leña para calefaccionarse. El Consejo de Planeamiento Estratégico sabe todo. Porque todo se sabe: dónde están las tierras y dónde están las necesidades. Pero las asambleas del Consejo no se respetan, no se hacen… se prometen obras alegremente y la gente se ilusiona.”

Lo que Bonich pide es que se actúe. Que se actué de oficio y con respaldo para que la policía y la gendarmería puedan hacer prevención: “los pibes arrancan a las tres de la tarde con la cerveza y no paran. Y con el tetra. Ahí hay responsabilidad de las distribuidoras también. La cuestión es que a la madrugada no los para ni la policía. Y además están mezclados los menores y los grandes. Entonces, que nos ayuden a parar la pelota. Con la gendarmería en los accesos, con la policía patrullando desde las doce de la noche. Lo advierto para que se pueda revertir.”

En la conversación vuelve a instalarse la ya trillada figura de los “dos Bariloches”. Bonich recuerda que el natatorio municipal era una gran oportunidad de acortar esa distancia entre unos pibes y los otros: “por un peso los pibes accedían… para divertirse, para aprender a nadar.”, pero hace varios años el natatorio permanece cerrado y sin reparar. También recuerda lo positivo que trajo consigo la experiencia de Carreras de Calles, con chicos haciendo deportes en los barrios.

“Y tenemos el Centro de Salud de Malvinas y Nahuel Hue sin cloacas. ¡Cómo va a haber un centro de salud sin cloacas!... y está el tema de los pluviales y las inundaciones.  Ya en el 2011 le presentamos un informe a Marcelo Cascón, que hicimos con Roberto Kozulj, de la Fundación Bariloche, pero no se hace nada. Se siguen inundando y se van a seguir inundando porque está todo a medio terminar. El PROMEBA II está parado… el año que viene se va a volver a inundar.”, señala amargamente para luego regresar sobre el tremendo tema de la droga: “Gendarmería debe controlar los ingresos. En el verano hay mayor consumo de droga. Los fines de semana largos hay paco en Bariloche. Hemos encontrado las famosas pipas. Hay consumo y distribución de drogas. Una garita que construimos en el 2007, en el 2014 la tuvimos que demoler porque era un centro de consumo y venta de estupefacientes.”

En la extensa y despojada charla de unos cuarenta minutos, Bonich dejó en claro que diagnósticos sobran. Los ejemplos de Puerto Madryn, General Roca, Montevideo, han sido expuestos ante los técnicos y políticos locales. El Consejo de Planeamiento Estratégico existe desde 1984. Hay mucho escrito y teorizado acerca de refundar, de racionalizar ciudades como la nuestra, pero la acción y posiblemente la sensibilidad, frecuentemente faltan a la cita y no figuran en la agenda, real y concreta, de la política: “dicen que no somos tantos habitantes, porque calculan una familia por lote con cuatro personas, pero todos los lotes han sido varias veces subdivididos”.

Yo también soy docente en el CEM 37 y veo que los pibes tienen un potencial maravilloso, son sanos, inteligentes, pero tengo dos o tres alumnas de 15 años que ya son madres… Hay que abordar los problemas desde todos los ángulos, con todas las instituciones. Los fines de semana son desastrosos, y nos acostumbramos: puñaladas, tiros, violencia de género… pero, ¿cómo hace la policía si tiene sólo dos móviles para toda la Pampa de Huenuleo… ¿cómo se hace? ¿Por qué Bariloche siempre tiene menos que Cipolletti o Viedma? Somos 34 mil personas, más del doble que Villa La Angostura… sin hospital, sin policía, sin cloacas, sin gendarmería.”,  resume.

Así expuesta la topografía social del Bariloche que no queremos ver, quizás para no hacernos cargo, creemos que urge tomar conciencia. Tomar verdadera conciencia del estado de emergencia permanente que viven miles de nuestros vecinos. Recién luego de instalar el tema como central y perentorio en el trazado de prioridades, podremos actuar. Y deberá ser un accionar coordinado de todos los estamentos públicos y de muchos privados, ya sean ONGs o empresas privadas. Parafraseando a Sarmiento, hagámonos cargo… si no es por sensibilidad que sea en defensa propia. Porque la olla a presión de la necesidad cotidiana está allí. Y nos interpela. Y porque todo lo que se haga debe ser coordinado. Ya no alcanza con esfuerzos aislados, por más heroicos que estos sean. Como dice Bonich: “son más de 20 años de postergación, por eso todo lo que hagamos parece una gotita en el desierto.”