Judiciales
10/09/2018

Sobreseyeron a once estudiantes acusados por abuso sexual

O

nce jóvenes fueron sobreseídos en el marco de una audiencia desarrollada ayer, luego de que la fiscalía, la querella y la propia defensa señalaran que no había elementos suficientes para continuar el trámite de la causa y avanzar hacia la instancia de juicio. Les atribuyeron un hecho ocurrido en el interior de la habitación de un hotel, en el que habrían sometido a compañeras suyas, en el marco de un viaje de egresados en la ciudad.

El juez de Garantías Juan Martín Arroyo, no tuvo que dirimir ninguna controversia. Más allá de algunas expresiones de la parte querellante, su posición coincidió con el planteo de la fiscalía y el de la defensa. El fiscal Martín Govetto, la defensora oficial adjunta Yamile Saidt y el abogado particular Luis Terán Frías, pidieron el sobreseimiento de los once imputados y el cese de la acción penal contra otro joven que falleció.

El hecho investigado había ocurrido el 21 de septiembre de 2017 en las habitaciones 510 y 511 del hotel Soft de Bariloche, en el que se hospedaban distintos contingentes de jóvenes que realizaban en la ciudad su viaje de egresados.

Según la formulación de cargos que hizo el fiscal, apenas un día después de esa fecha, todo ocurrió alrededor de las cinco de la mañana, cuando el grupo de jóvenes encerró a dos compañeras en el interior de la habitación 510, apagaron las luces y comenzaron a manosearlas.

Los hombres estaban desnudos o semidesnudos y en esas circunstancias, actuando con previo acuerdo de voluntades, intentaron que las víctimas les practiquen sexo oral y tocaron sus partes íntimas.

Apenas unos minutos después, las jóvenes pudieron abandonar la habitación, pero luego de unos instantes, una de ellas regresó junto a otra jovencita e ingresaron a la habitación 511, en donde permanecía el mismo grupo de adolescentes y se repitió la escena de la habitación 510, siendo interrumpida por otro integrante del grupo que golpeó la puerta con vehemencia y dijo ser empleado de seguridad del establecimiento hotelero.

Al momento de realizar la formulación de cargos, el fiscal Govetto había encuadrado los hechos en las figuras de abuso sexual simple y abuso sexual con acceso carnal, atribuyéndolos de manera preliminar a todos los acusados por igual.

Al cumplirse el plazo de investigación preparatoria que requirió en aquel momento, el fiscal requirió la realización de una nueva audiencia judicial para solicitar el sobreseimiento de los acusados, fundando tal petición en la carencia de elementos suficientes para avanzar hacia la siguiente instancia del proceso con posibilidades ciertas de lograr un resultado satisfactorio para la acusación.

En tal sentido destacó que los testimonios de las tres estudiantes presuntamente victimizadas, tenían entre sí severas contradicciones y debilidades y además chocaban de plano con las versiones recogidas de otros testigos del hecho.

Por caso, destacó Govetto, otras compañeras del grupo declararon que las denunciantes habían ingresado por su propia voluntad a la habitación y se las veía sonrientes y divertidas y que al hacerlo exclamaban a viva voz “Acá nos van a hacer la fiestita”.

Otro de los puntos que subrayó el fiscal es que tras el primer episodio en la habitación 510, una de las jóvenes se retiró, buscó a otra compañera y regresó a buscar al grupo de jóvenes a la habitación 511, en donde se produce el segundo hecho.

También remarcó Govetto el contexto de exaltación de los jóvenes que realizan viajes de egresados en Bariloche y señaló que los testimonios reconocen que esa noche entre el grupo de involucrados, existió un marcado consumo de alcohol y marihuana.

Además, a los efectos de justificar el cese de su pretensión penal sobre el hecho, resumió que podía presumir que el hecho efectivamente ocurrió, pero al suceder con las luces apagadas, ninguna de las jóvenes involucradas pudo identificar a los varones, por lo que no podía establecer quién hizo qué cosa.

El abogado querellante Luis Terán Frías, más allá de adherir a la posición fiscal, remarcó que para las jóvenes involucradas se había tratado de un hecho traumático y que la decisión fiscal de reclamar el sobreseimiento, las había dejado sin fuerzas para continuar impulsando el proceso con una acusación particular.

Finalmente, la defensora oficial adjunta Yamile Saidt, adhirió a la petición fiscal. Todos los acusados, participaron de la audiencia a través del sistema de video conferencia, ya que se encontraban en su lugar de residencia, en tanto que uno de los jóvenes que estaba siendo investigado, falleció hace poco tiempo.

El juez Arroyo al resolver los planteos, resaltó que no tenía controversias para dirimir, por lo que el sobreseimiento se imponía para todos los involucrados, destacando que la sustanciación del proceso no afectó el buen nombre y honor del que hubieran gozado.

El Cordillerano advierte que los nombres de los involucrados y su lugar de procedencia como así también otros detalles del hecho, se preservan en virtud del resultado final del caso y además, para proteger la identidad e intimidad de las denunciantes del hecho.

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