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04/02/2026

Qué olores y colores atraen a las chaquetas amarillas: la explicación de una especialista

Una bióloga que estudia hace 18 años a las avispas explica por qué estos insectos se sienten atraídos por ciertos aromas, alimentos y tonos de ropa.
La chaqueta amarilla aparece con intensidad en febrero y marzo.
La chaqueta amarilla aparece con intensidad en febrero y marzo.

Desde hace 18 años, la licenciada en Ciencias Biológicas y doctora en Biología Maité Masciocchi estudia el comportamiento de las avispas. Actualmente desarrolla su trabajo en el Grupo de Ecología de Poblaciones de Insectos (GEPI), una unidad de doble dependencia INTA Bariloche – CONICET, desde donde investiga a una de las especies más conocidas —y temidas— de la región: la avispa chaqueta amarilla (Vespula germanica).

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Masciocchi describe al mundo de los insectos como “fascinante” y subraya la importancia de conocer su comportamiento para evitar situaciones de riesgo innecesarias. La chaqueta amarilla es una especie exótica invasora, originaria de Eurasia y del norte de África, que se encuentra instalada en la Patagonia desde hace varias décadas.

Según explicó, la primera detección en la región patagónica se remonta a la década del 80, cuando se identificó una reina en un paso cordillerano proveniente de Chile. Se trata de insectos sociales, cuyas colonias están conformadas por reinas, obreras y zánganos.

Respecto a su ingreso al país, la investigadora señaló que la principal hipótesis es la dispersión natural, aunque no se descarta que hayan llegado en cargamentos de madera. “Es posible porque hibernan durante todo el invierno y buscan lugares protegidos. Esos son los datos que pudimos recolectar”, explicó.

Masciocchi aclaró que las chaquetas amarillas desaparecen durante el invierno y resurgen en esta época del año, y que las densidades poblacionales varían según factores ambientales y propios de la especie. “No podemos decir que este año haya más que otros; lo que sucede es que ahora se le da mucha difusión”, indicó.

En cuanto a su comportamiento, remarcó que no son insectos agresivos por naturaleza. “La chaqueta amarilla no es como el mosquito, no nos busca a nosotros. Si no se siente amenazada, no ataca”, afirmó. El principal riesgo aparece cuando una persona entra en contacto con una colonia, que generalmente es subterránea. “Si pisamos un nido, van a salir muchas a picarnos. Ese es el mayor problema”, advirtió.

La picadura, explicó, produce dolor, picazón e inflamación local, y no suele revestir gravedad, salvo en personas alérgicas. “Una picadura no es importante, pero si te pican 30, sí”, señaló, destacando la importancia de conocer esta diferencia.

La especialista también brindó claves para identificar las distintas especies presentes en la región. En la Patagonia hay tres especies de avispas exóticas: dos muy similares, conocidas como chaquetas amarillas, que vuelan con las patas plegadas, y la avispa de papel, que vuela con las patas traseras colgando y construye nidos pequeños y visibles en aleros o ventanas. En cambio, los nidos de chaqueta amarilla son subterráneos.

Sobre qué las atrae, Masciocchi explicó que responden a olores asociados a alimentos, que pueden ser proteínas o hidratos de carbono según el momento del ciclo poblacional. También pueden atraerlas los perfumes, la transpiración y los colores oscuros.

Finalmente, compartió algunas recomendaciones prácticas: el humo puede disuadirlas, aunque no siempre funciona si hay muchas. “Si estás comiendo un asado, se puede tirar un pedazo de carne a un costado. Se van a dirigir a esa fuente y no al lugar donde estamos nosotros”, concluyó.

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