EL RECUERDO DE LORRAINE GREEN A CINCO AÑOS DE SU PARTIDA

| 24/05/2024

Ruth Viegener hizo “brillar el arte en Bariloche”

Ruth Viegener hizo “brillar el arte en Bariloche”
Las primeras nueve "Heroínas".
Las primeras nueve "Heroínas".

Las dos artistas compartieron una cantidad considerable de proyectos, a tal punto que en determinado momento fue difícil pensarlas por separado. Una sentida evocación.

Durante buena parte de su recorrido artístico de los últimos años, Lorraine Green compartió varias instancias creativas con Ruth Viegener, entre ellos, el llamativo proyecto “Austrocedrus – Arte contemporáneo a cielo abierto” que dejó su huella en espacios públicos de Bariloche. Al cumplirse el próximo 25 de mayo el quinto aniversario de su fallecimiento, Lorraine fue contundente al recordarla: “la extraño. Extraño su presencia”.

El Cordillerano: -¿Qué recuerdos afloran primero cuando se menciona a Ruth?

Lorraine Green: -El recuerdo que siempre aflora sobre Ruth es su casa. Su casa llena de obras, que hablan de su historia. Obras que estaban en proceso y cuando las contaba yo quedaba en trance, escuchándola. Tenía una manera de hablar, que hasta lo más doméstico y cotidiano era profundo. Compartíamos muchas horas de conversación, de posibles obras, de proyectos en común, y de la vida misma. Cuando iba a visitarla con mis hijos, abría una valija de Legos que era la gloria. Cuando a mí se me ocurría algo, me iba a su casa temprano, le contaba y ella siempre me apoyaba. Así nacieron varias gestiones artísticas para hacer brillar el arte en Bariloche. Muchas veces también me escribía los textos.

EC: -¿Cuál te parece que es su legado más perdurable?

Lorraine: -Todas sus obras son un legado trascendente, pero creo que las últimas esculturas sobre las que estuvo trabajando son su legado más perdurable. No sólo desempolvó las figuras de mujeres singulares que fueron parte de la historia latinoamericana, sino que las homenajeó desde todos los aspectos posibles. De cada una de ellas, buscó fuentes históricas, estudió las caligrafías, sus cartas natales, sus historias personales. Incluso viajó a Bolivia para buscar en los archivos de las ciudades natales, partecitas de las vidas de estas personas que estuvieran escondidas en los rincones.

La artista se refiere a la serie “Heroínas”, cuya primera versión de nueve bustos se pudo ver en las instalaciones de la Galería Farrarons Fenoglio, efímero pero intenso espacio de arte cuyo cierre todavía se lamenta. Transcurría octubre de 2013 y dos años más tarde, la obra completa se expuso en el Museo Histórico Nacional, establecimiento emblemático del Parque Lezama (Buenos Aires). En una tercera experiencia, se puso a consideración del público en el edificio anexo del Congreso de la Nación (2017).

En la primera de las oportunidades, Ruth le dijo a este cronista. “Nosotros somos independientes de España porque en 1810 hubo un gran movimiento de separación y de independencia, pero: ¿dónde estaban las mujeres en ese momento? Entonces, busqué no sólo a las pocas muy conocidas dentro de América, sino a todas las que hubieran trabajado o invertido su vida en el amor a la patria y al territorio. Ahí me encontré con un montón de figuras interesantísimas y conmovedoras. Y vi que la historia oficial no les dio el espacio que merecían”.

Aquellas primeras nueve fueron Juana Azurduy (Bolivia), Leona Vicario (México), Mariquita Sánchez (Argentina), Juana de Lara (Paraguay), Josefa Camejo (Venezuela), Policarpa Salavarrieta (Colombia), Javiera Carrera (Chile), María Quiteira (Brasil) y Manuela Sáenz (Ecuador). En la conversación que días atrás mantuvo El Cordillerano con Clara Waidelich, hija de Ruth, pudo saberse que la serie completa continúa al cuidado del Instituto Balseiro, aunque no es fácil una visita.

Ruth y Lorraine. Por momentos, inseparables.

Pero volvamos al recuerdo de su compañera artística Lorraine. “Todo lo que hice con ella me enorgullece. Todo: las conversaciones, los almuerzos con artistas visitantes, las celebraciones, las muestras compartidas, las propuestas con el Fondo Nacional de las Artes, los cruces de artistas con otras provincias y el proyecto Austrocedrus - Arte Contemporáneo a Cielo Abierto. También las conversaciones de Frambuesas con crema”.

La última de las iniciativas consistió en “trabajar poco y disfrutar mucho”, según palabras de la artista en aquel momento. Se trató de aprovechar la presencia fortuita de artistas de la escena nacional en esta ciudad, para recrear instancias de intercambio o capacitación. “La extraño. Extraño su presencia”, compartió Lorraine. Cinco años después de su prematura partida, el sentimiento se comparte y permanece.

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