PARA LA MINISTRA BULLRICH, HAY “UNA PLAGA REAL” EN PATAGONIA

| 02/03/2024

¿A quiénes molestan las políticas de conservación para el guanaco?

 ¿A quiénes molestan las políticas de conservación para el guanaco?
Foto: WCS Argentina.
Foto: WCS Argentina.

Durante el conflicto con la provincia de Chubut, ahora en impasse a raíz de una decisión judicial, la funcionaria nacional arremetió contra la especie emblemática de la región. ¿Por qué?

Apenas una semana después de que el guanaco alcanzara un nuevo estatus de conservación, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, disparó contra la especie que es emblemática de la Patagonia y otras regiones de Sudamérica. Si bien sus declaraciones fueron objeto de una multitud de humoradas y memes de toda índole, hay que tomarlas muy en serio porque hay sectores de intereses económicos muy concretos que verían con buenos ojos una disminución drástica en la población de guanacos.

El camélido americano es considerado un animal migratorio y según nuevos datos del Centro de Monitoreo de la Conservación del Ambiente (UNEP-WCMC por sus siglas en inglés), el 44 por ciento de las especies que analiza registra descensos de población. Además, tres de cada cuatro especies de la lista que lleva sufren por la pérdida de su hábitat, la degradación y fragmentación. El WCMC forma parte de Naciones Unidas.

Uno de los impulsores de la inclusión del guanaco en las nóminas es Ramiro Ovejero, investigador del CONICET, quien declaró a la prensa que “el riesgo de extinción es cada vez mayor para las especies migratorias a nivel mundial, incluidas las que no figuran en las listas de la WCMC”. En ese contexto, “el guanaco sudamericano fue un ejemplo de este punto, considerada una especie con carácter migratorio, ya que algunas poblaciones se encuentran en estado crítico”.

Por su cantidad de individuos, se considera que el guanaco era el más abundante de los grandes herbívoros nativos de Sudamérica hasta la introducción del ganado. Habita desde el Altiplano hasta Tierra del Fuego, pero en los últimos años experimentó fuertes retrocesos en el número de ejemplares, a tal punto que se documentó un retroceso del 93 por ciento en 20 años en el norte de la Patagonia, según datos de WCS Argentina.

La misma entidad estableció que en áreas sin alambrados y baja densidad de ganado, los guanacos son migratorios y habitan anualmente áreas de hasta 220.000 hectáreas. Entre las principales amenazas que afronta pueden mencionarse “el deterioro de los pastizales a partir del uso ganadero por sobrepastoreo, junto con la aridez creciente provocada por el cambio climático, que provoca una falta de alimentos”, mencionó un directivo de WCS.

También hay que puntualizar la cacería de ejemplares. En forma simultánea, los guanacos padecen la problemática de los alambrados que dividen campos: “La migración necesita que los animales puedan desplazarse libremente de un lugar a otro cuando cambia la cantidad de alimento” según la época del año, recordó WCS. A esta altura de la crónica, ya puede intuirse a quiénes interesa que no haya políticas de conservación del guanaco.

Su incorporación en los criterios del WCMC se produjo durante la 14° Reunión de la Conferencia de las Partes (COP14) de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres. El acuerdo está en funcionamiento desde 1983 y la reunión se llevó a cabo a mediados de febrero último en Uzbekistán. Ahora, es posible fortalecer iniciativas de conservación y recomendar pautas de manejo sustentable para la especie.

El encuentro se propuso especialmente “mostrar que las actividades humanas insostenibles están poniendo en peligro el futuro de las especies migratorias”. Animales como el guanaco “no sólo actúan como indicadores del cambio ambiental, sino que desempeñan un papel integral en el mantenimiento de la función y la resistencia de los complejos ecosistemas de nuestro planeta”, aseguró el investigador del CONICET en declaraciones a la agencia Télam.

Al disparar verbalmente en la disputa de Nación y la provincia de Chubut, la ministra se hizo eco de un informe de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), entidad que menos de un año atrás consideró que el guanaco experimentó “un aumento considerable de su población en los últimos años de aproximadamente tres millones”. Para la entidad ruralista, “en la última década, la cantidad de guanacos ha experimentado un crecimiento descontrolado, llegando a alcanzar los tres millones de ejemplares, lo que representa más del 50 por ciento de la población mundial de esta especie autóctona de la Patagonia”.

Según CRA, “esto ha llevado a una disminución significativa en los recursos alimenticios disponibles, lo que reduce la capacidad de carga de los campos y obliga a los ganaderos a reducir sus rebaños. Esto, a su vez, tiene un impacto directo en la generación de empleo y en la contribución económica y cultural de la región. La voracidad de los guanacos y su habilidad para desplazarse largas distancias en busca de alimento agravan aún más esta problemática”.

Con esa declaración como fuente, la ministra subrayó durante la semana que finaliza que “hay una plaga real de guanacos que están generando una depreciación del suelo, lo que hace que la Argentina haya perdido ovejas”. Su visión se da de bruces con el planteo de las entidades conservacionistas y el trabajo de investigadores del CONICET. ¿Es la “voracidad” de los guanacos el problema?

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