BAUTIZÓ ISLAS DEL NAHUEL HUAPI Y ARROYOS EN 1884

| 18/02/2024

¿Qué pasó con los nombres que impuso la tripulación de la “Modesta Victoria”?

¿Qué pasó con los nombres que impuso la tripulación de la “Modesta Victoria”?
El arroyo Correntoso se iba a llamar de otra manera.
El arroyo Correntoso se iba a llamar de otra manera.

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La que comandó el entonces teniente Eduardo O’Connor fue la primera expedición de la Marina que navegó el lago, en plena Campaña al Desierto. La toponimia que propuso corrió suerte dispar.

Deformación mediante, uno de los nombres que impusieron los tripulantes de la “Modesta Victoria” perdura hasta nuestros días. Otro permanece tal cual la decisión de Eduardo O’Connor y sus hombres, pero un tercero, de tinte más bien humorístico, se perdió del todo. Durante estos días se cumplen 140 del fin de aquella misión, que marcó la primera presencia naval argentina en el Nahuel Huapi. La pequeña embarcación salió del lago el 10 de febrero de 1884 y el 19 del mismo mes, estaba frente al emplazamiento actual de General Roca.

Es la isla que, por añadidura, dio su nombre al enorme y hermoso espejo de agua. Primero, expedicionarios chilenos quisieron que se llamara Menéndez, en honor al sacerdote que merodeó por aquí entre 1782 y 1784. Luego se estableció que el sacerdote no había desembarcado en sus playas sino en península San Pedro, entonces, Guillermo Cox propuso que se denominara Isla Larga, aunque su intención tampoco prosperó.

En efecto, “la isla sufriría todavía un rebautizo, el de Eduardo O’Connor. Este marino, en su viaje de exploración de 1883-1884 […] la bautiza isla Victorica, en honor del entonces ministro de Guerra y Marina, general Benjamín Victorica, propulsor entusiasta de las exploraciones y expediciones que se llevaban a cabo en ese territorio andino. Más tarde, los lugareños, pero en mayor grado la incuria cartográfica, transformaron este bautismo en Victoria”.

La reconstrucción se debe a Juan Martín Biedma, autor de “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche-2004), quien a su vez consultó los “Estudios generales” de Santiago Albarracín, sobre los ríos Negro, Limay y el lago Nahuel Huapi. A diferencia de la suerte que corrió la denominación original de Victorica, otra menos significativa perdura hasta nuestros días.

“En enero de 1884 reconocía el lago Nahuel Huapi la comisión exploradora argentina encabezada por el teniente de la Armada, Eduardo O'Connor. En la isla Victoria, a la cual el día 16 bautizaron con el nombre de Victorica, descubren que solo les quedan tres latas de sardinas para ocho personas”. Uh… El jefe decidió atracar “la pequeña embarcación que los conducía, la Modesta Victoria, en la margen Norte del lago frente a la isla y despachan al guardiamarina Elías Romero, para que por tierra se comunique con fuerte Chacabuco”.

La fortificación quedaba más allá del nacimiento del Limay, así que no se trataba de un simple trote. Para colmo, “la espesura del monte lo obliga a regresar”. Antes de que se desatara el hambre, “envían entonces a la Modesta Victoria tripulada por Erdman y Zorrilla con igual fin, mientras, el resto espera en la costa”. Entre tanto, “algún alivio a la afligente (sic) situación aportó un soldado de caballería, que apareció al día siguiente con carne y algunos otros víveres”.

La situación viró de improviso, porque “con los víveres que trajo la Modesta –charqui fresco principalmente– y los que aportó el teniente O'Connor, que con el caballo del soldado se había trasladado hasta el fuerte, tuvieron provisiones en mayor cantidad que las que la prudencia aconsejaba estibar en la lancha”, reconstruyó Biedma. La “Modesta Victoria” era una embarcación relativamente pequeña.

Entonces, “para prevenir la repetición de la carestía de víveres y no tener que ir a buscarlos nuevamente al fuerte Chacabuco, pasaron a una isla cercana y, donde existe un peñasco ahuecado, algo como una gruta”, los marinos “depositaron la cantidad que por el momento les estorbaba, pues la abundancia hacía menos exigentes los estómagos”, ironizó el autor.

Finalmente, “acondicionados de la mejor manera posible los víveres y abrigados de la intemperie, bautizaron los marinos aquella isla con el nombre de lo que allí quedaba depositado, llamándola la isla de los Víveres”. A pesar de otras denominaciones, es la que prevalece hasta hoy. En cambio, no corrió igual suerte otra de las que asentó O’Connor en el parte que elevó a sus superiores.

Resulta que los marinos “llegaron al fondo del lago Rincón, donde escalaron un cerro desde cuya cumbre divisaron un lago al parecer grande que, supieron, volcaba sus aguas al Nahuel Huapi”. Por “lago Rincón”, en realidad se refería O’Connor al brazo del Nahuel Huapi que hoy lleva ese nombre, en su extremo noroeste. El 27 de enero de 1884 se abocaron a buscar la comunicación entre los dos lagos y vieron "a corta distancia de la costa una pequeña escotadura en el bosque, unos dicen que allí es el canal de comunicación que buscamos, otros sostienen lo contrario”.

Si bien usó la tercera persona del singular, el teniente de la Marina hablaba de sí mismo. “El teniente O’Connor asegura que es y el guardiamarina Zorrilla dice lo contrario”. Como en principio la cuestión no se dirimió, “la discusión iba a continuar y apuestan para nuestro regreso algunas docenas de cervezas”. Pero la incógnita se despejó casi de inmediato

“Continuamos con proa hacia el punto indicado, llegando momentos después a la entrada de un canal, cuyo largo es de 300 metros y su ancho de 50 metros, que pone en comunicación Nahuel Huapi con el otro, que es un lago independiente y que bautizamos con el nombre de lago Frías (el Correntoso de hoy), en honor del distinguido argentino que, con tanto ardor y justicia, defendió nuestros intereses ante el gobierno de Chile”, anotó el jefe de la “Modesta Victoria”.

A fin de cuentas, “el canal de comunicación fue llamado De la Cerveza por las circunstancias que precedieron a su descubrimiento”, escribió O’Connor, con algún humor. El recuento que reprodujo Biedma no aclara si Zorrilla pagó o no la apuesta. De todas formas, tan simpática denominación no perduró, porque en 1894 figuraba en los informes de las comisiones de Límites como Correntoso, al igual que el lago aledaño.

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