DANZA CONTEMPORÁNEA, TEATRO Y ARTES VISUALES

| 29/11/2023

Facundo Monasterio y Silvina Damia transitan una “Huella” retro noventista

Facundo Monasterio y Silvina Damia transitan una “Huella” retro noventista
Facundo y Silvina "regeneran" su huella.
Facundo y Silvina "regeneran" su huella.

La bailarina y coreógrafa retornó a Bariloche durante la pandemia y coincidió con su compañero “en el lugar donde crecimos, conocido y a la vez extraño y nuevo”. Dos funciones el sábado.

Con dos funciones en la misma noche, Facundo Monasterio y Silvina Damia repondrán “Huella”, una obra que se originó en la danza contemporánea, pero que en su versión actual se aproxima al teatro. Las cosas sucederán el próximo sábado (2 de diciembre) a las 20 y a las 21:30 en Teatro El Brote, gran ámbito para seguir muy cerca las alternativas de una propuesta un tanto retro, aunque también, de notable actualidad.

Fue la bailarina la que adelantó pormenores en diálogo con El Cordillerano. Desde que se estrenó hasta el presente, “se transformó de una obra de danza contemporánea a una más teatral. Incorporamos las artes visuales, porque tenemos a Lili D’Urzo que hace unas proyecciones divinas con retroproyector y eso sumó un montón. También digo que se volvió un poco retro noventas, aunque no sé si está bien el término, porque evocamos algunas vivencias nuestras, si bien no es una obra autorreferencial ni autobiográfica”.

Inicialmente, la experiencia se llamó “Huella andina” y se originó como “una performance de improvisación en movimiento que busca explorar la memoria. Por medio de un dispositivo coreográfico se crea una coreografía en el momento, que luego se intenta recrear, repetir, y, al hacerlo en cada vez se va volviendo más presente una huella, que marca el sendero para transitarlo y volverlo a transitar”, dice un informe que Silvina adjuntó al cronista.

Así las cosas, “el material original de cada performance surge en la improvisación, nos permite abordar así material nuevo para cada encuentro yuxtaponer junto a fragmentos de nuestras vidas, de nuestras historias personales”. Es que durante ese transitar, “vamos a las raíces y lo que vivimos en nuestra época de adolescentes”, completó nuestra interlocutora. Es que “nos conocemos de la adolescencia y los dos nos fuimos a estudiar a Buenos Aires, volvimos más o menos al mismo tiempo para la pandemia y nos reencontramos desde la danza”, historió.

Entonces, “de alguna manera la obra habla de las experiencias vividas, de lo que nos une en la Huella Andina, de los juegos y del momento político de los 90, que traemos a la realidad de hoy. Tenemos un texto un poco absurdo, que tomamos de un programa de Mariano Grondona y con un poco de humor, se asemeja un poco a lo que estamos viviendo hoy”, consideró la bailarina. Y sí…

El tándem Monasterio-Damia busca “interpelar al público, conectarnos a través de objetos que hacemos circular en medio de la escena: casetes de Reina Reech o Los Pimpinela… También usamos música de la época y la bailamos, como Enrique Iglesias, Vení Raquel o los carnavales cariocas. Es un rejunte, una obra interdisciplinaria o, mejor dicho, un cruce de varios lenguajes: danza contemporánea, teatro y artes visuales”, redondeó.

“No es que tiene un objetivo en sí con el público, pero buscamos conectar. Seguramente, muchos de nuestra época se sientan interpelados. Quizá la gente más millenial no entienda muchas cosas, pero quizá puedan conectar desde la poética de la obra”, arriesgó la bailarina. “Nosotros tenemos 38 años”, informó, para que quede claro a qué momento de la historia se refiere cuando dice “nuestra época”.

Tanto Silvina como Facundo son bailarines, coreógrafos y docentes de Bariloche. “Nos dedicamos a la danza contemporánea desde hace 20 años. Ambos nos formamos en Buenos Aires en el Taller del Teatro General San Martín, en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y de forma independiente. Actualmente nos encontramos viviendo y trabajando juntos y desarrollando proyectos artísticos y pedagógicos en nuestra ciudad”, dice su carta de presentación.

De hecho, “Huella andina” surgió al retornar el tándem a Bariloche, “luego de muchos años habitando la ciudad de Buenos Aires”. Sucedió que se encontraron “así de nuevo en el lugar donde crecimos, conocido y a la vez extraño y nuevo. En escena queremos volver, volver a poner el cuerpo en un espacio transitado, que intuimos, que reconocemos, pero no recordamos exactamente. Volver sobre la huella y luego sobre la huella de la huella, surcando y definiendo los patrones de una coreografía que se repite y se busca a sí misma”. Tal vez, no sólo quienes fueron adolescentes en los 90 se sientan interpelados…

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