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SE EXPONE A UNA PENA MAYOR A SEIS AÑOS DE PRISIÓN

08/03/2019

Irá a juicio por corrupción de menores agravada

Irá a juicio por corrupción de menores agravada
Autor: Mariano Colombo

El juez Bernardo Campana habilitó la instancia de juicio en una causa seguida contra Hugo De León (59), a quien el fiscal Martín Govetto acusó por el delito de corrupción de menores agravada, con una pretensión punitiva mayor a los seis años de prisión. Había sido acusado el año pasado por hechos ocurridos entre 2008 y 2010.La defensa asegura que los hechos no ocurrieron.

La víctima ingresaba a la adolescencia al momento de los hechos y tardó en procesar lo ocurrido y denunciar una serie de hechos que se dieron entre 2008 y 2010. Ahora, la Fiscalía pidió llevar el caso contra Hugo De León a juicio y el juez Campana habilitó esa instancia, por lo que solo resta que la Oficina de Gestión Judicial programe la audiencia en la agenda de juicios.

Tras ser formalizado en agosto del año pasado, se le impuso a De León, oriundo de Quilmes, una restricción de acercamiento y contacto por cualquier vía para con la víctima. El hecho investigado fue encuadrado en la figura de corrupción de menores agravada por la edad de la víctima -menor de trece años- y es reprimido por el Código Penal con penas que van de seis a quince años de prisión, manifestando en ese sentido la Fiscalía, una pretensión punitiva mayor a los seis años. El encuadre jurídico de los hechos investigados, se da porque la Fiscalía advirtió que los abusos sufridos por el chico perturbaron su desarrollo sexual.

Según la acusación, los hechos investigados ocurrieron entre los años 2008 y 2010, en diversas ocasiones en las que la víctima visitaba su vivienda, en la zona Oeste de la ciudad, en virtud de mantener una fuerte relación de amistad de tipo familiar. En ese tiempo la víctima transitaba entre sus once y trece años de edad.

Según la descripción del hecho que realizó la Fiscalía, el acusado le daba besos en la boca al menor, se aproximaba de manera impúdica hacia el adolescente, lo tomaba por la espalda y le chupaba la oreja y en alguna ocasión se mostraba semidesnudo ante el joven, intentando provocarlo.

Govetto consideró que los hechos sufridos por el chico alteraron su conducta sexual y hoy se encuentra en tratamiento. Justamente a partir de esa asistencia psicológica, el joven pudo deshacer la maraña de sensaciones que lo atormentaba y se animó a hacer la denuncia.

Los informes de profesionales que asistieron o entrevistaron al denunciante, ratificaron la veracidad de sus dichos, dándole sustento a la versión acusatoria.

En ocasión de la formulación de cargos, el acusado prefirió guardar silencio y no ensayó ninguna hipótesis defensiva, mientras que su defensor particular, Pablo Silva, tampoco había manifestado objeciones hacia la formulación de cargos ni hacia la medida cautelar solicitada por la fiscalía.

Ahora, en audiencia de control de acusación, la defensa negó la existencia de los hechos atribuidos por el fiscal Govetto, por lo que las dos posiciones deberán ser dirimidas en juicio oral, cuando la oficina judicial fije fecha de audiencias.

A diferencia de lo que sucede en casos similares pero dentro del ámbito intrafamiliar, la identidad del acusado puede revelarse porque no existe vínculo alguno con la víctima, hoy mayor de edad y la divulgación del nombre del acusado no ayuda a revelar la identidad de la víctima.

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