Editorial
10/01/2019

La Argentina es un desafío para los manuales de economía

El comportamiento económico de la Argentina es un desafío para las cátedras de economía clásica. Según las teorías que más se estudian, la inflación y la recesión son comportamientos macroeconómicos que difícilmente se producen en simultáneo. Pues bien, los autores de los manuales deberán revisar sus aseveraciones porque durante 2018, el incremento en los precios rondó el 48 por ciento, aunque resta la difusión de los datos oficiales. Para el mismo período, el Banco Mundial estimó que la retracción alcanzó el 2,8 por ciento. Inexplicable.

Para que tengamos una referencia sobre el sitial al que nos condujeron las políticas del actual gobierno, la recesión argentina del año pasado fue la cuarta más importante del planeta, solo superada por Venezuela, Guinea Ecuatorial y Nicaragua. Admitimos no saber nada del país africano, pero en los dos latinoamericanos la retracción se asocia a una coyuntura internacional en la cual intervienen factores geopolíticos, más enfrentamientos entre los respectivos gobiernos y Washington. Por el contrario, en Buenos Aires está instalada desde hace tres años una administración que se considera amiga del “gran país del norte”.

Para colmo, la misma entidad crediticia auguró que en 2019, la recesión continuará hasta alcanzar otro 1,7 por ciento. Con ese comportamiento, el país conservará su lugar de dudoso privilegio entre los 153 que conforman el relevamiento. No se trata del análisis de una consultora de morondanga: “Argentina continuará contrayéndose en 2019 a medida que la profunda consolidación fiscal resulte en una pérdida de empleo y la reducción del consumo y la inversión”. El BM admite que las tendencias tienen íntima relación con el programa de austeridad que pactó la gestión Cambiemos con el FMI, su institución “hermana”. Su pronunciamiento destacó además el impacto negativo que tienen las altas tasas de interés sobre la inversión productiva y en consecuencia, sobre el balance de las empresas que operan en el ámbito de la economía real. No, sobre sus trabajadores y trabajadoras no dice nada la entidad…

No es para mortificarse de más, pero hay que tener en cuenta que solo siete países acusaron recesión durante 2018. A los que ya mencionamos hay que sumar Angola, Irán y Eswatini. Al último lo conocíamos cuando éramos chicos como Suazilandia… En la Argentina, “la crisis cambiaria y el profundo endurecimiento monetario y fiscal, junto con el efecto de una severa sequía resultaron en una contracción de la actividad”, justifica el informe. También resalta que “la devaluación contribuyó a un aumento en la inflación”.

Cabe recordar que un año atrás, el BM erró feo. En sintonía ideológica con el gobierno argentino y feliz por el “programa de reformas” que implementa desde fines de 2015, había anunciado que el país crecería 3 por ciento en 2018. A mediados de año, con la sequía a la vista y los primeros coletazos cambiarios, corrigió a la baja su pronóstico aunque aún preveía crecimiento: 1,7 por ciento. Con el cierre del año, hizo las cuentas de nuevo y admitió la seriedad del rojo.

¿De qué manera responden los técnicos y funcionarios del BM ante sus errores? La contracción del 2,8 por ciento en el PBI representa un recorte de 5,8 puntos porcentuales en relación a sus proyecciones inaugurales, la segunda corrección más importante después del derrumbe de Irán, otro país que está en el ojo de la tormenta geopolítica mundial. Si no mediaran tantos sufrimientos e injusticias, hasta daría un tanto de gracia la velada autocrítica de la entidad: “La experiencia de Argentina en 2018 es un claro recordatorio del riesgo que implican los cambios repentinos y generalizados en los sentimientos de los inversores”.

El cálculo del BM para 2019 coincide con los resultados que aguarda el FMI. Si bien espera que el mercado interno y la inversión continúen estrechándose, el segundo de los organismos apuesta a que el ajuste fiscal, la contracción monetaria, la flotación cambiaria y la profundización de las así llamadas “reformas estructurales” relancen las cuentas a partir del segundo trimestre. Más o menos en el mismo sentido se expresa el Presupuesto 2019, que para todo el período auguró una contracción de “solo” el 0,5 por ciento.

Por su parte, el BM aguarda que la caída se atenúe a partir de una hipotética recuperación en las exportaciones. El pronóstico implica cierta incoherencia, porque la entidad no prevé repuntes de importancia en los principales socios comerciales del país, entre ellos, Brasil. Además, “un fuerte incremento en las tasas de interés afectaría a las economías de mercado altamente endeudadas, como dolorosamente descubrieron Argentina y Turquía a mediados del año pasado”, expresa el informe. Al utilizar el adverbio, no se equivocó el BM. Son los organismos internacionales y los “mercados” quienes fijan las condiciones, toca a los pueblos aportar el dolor.

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