Editorial
07/01/2019

Batalla inaugural contra el plástico

La Unión Europea hizo punta en la pelea contra el plástico, cuando en algunas latitudes aún ni entendimos la magnitud de la contaminación. El bloque acordó prohibir desde 2021 la mayoría de los productos plásticos de un solo uso, entre ellos, los hisopos para los oídos, bombillas para ingerir bebidas o cucharitas. Se trata de un aporte importante contra la creciente contaminación que sufren océanos y playas del planeta.

Llamó la atención de los observadores la celeridad con que se impulsó la nueva legislación, ya que la Comisión Europea había elevado su propuesta en mayo último. En conjunto, la prohibición incluirá a una decena de categorías de productos que representan el 70 por ciento del plástico que va a parar a los mares. La rapidez ilustra sobre las características de la tragedia que se desarrolla silenciosamente, no tan lejos de los litorales.

Formalmente, aún resta que presten su aprobación el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, pero ya celebraron el acuerdo los representantes de los diferentes bloques legislativos, los gobiernos de los países miembros y desde ya, la CE. Se estima que en los primeros meses del año que acaba de comenzar, el proyecto finalizará su recorrido legislativo y entrará en vigencia en 2021, con fuerza de ley europea.

El vicepresidente de la CE evidenció optimismo: “los europeos son conscientes que los deshechos plásticos constituyen un enorme problema y la UE en su conjunto ha demostrado una gran valentía, convirtiéndose en líder mundial de la lucha contra los desechos plásticos marinos”. El cuerpo que integra el holandés Frans Timmermans, calificó a la directiva como el “instrumento jurídico más ambicioso del mundo en materia de deshechos marinos”.

Según trascendió, productos de plástico de un solo uso quedarán prohibidos cuando existan alternativas en otros materiales. A los elementos que mencionamos más arriba, hay que sumarles platos desechables o los palitos que se usan para los globos infantiles. De menos de 100 millones de toneladas en 1950, la producción de plástico trepó a 400 millones de toneladas en 2015. Pero el 79 por ciento de las 8.300 millones de toneladas que se generaron a escala global, se acumula en los vertederos del planeta.

Según los informes que obran en poder a la Comisión Europea, 700 millones de toneladas se incineraron, otros 500 millones de reciclaron, permanecen en uso 2.500 millones y otras 4.600 millones se desecharon de manera desaprensiva. El público europeo es particularmente sensible a la problemática porque la Oficina Federal Alemana detectó pequeñas trazas de plástico en la cadena humana de alimentación, posiblemente a través de la ingesta de pescados y mariscos, de la inhalación de polvo o bien, al beber desde envases de plástico.

Por otro lado, un grupo de investigadores encontró hasta 200 trozos de plástico en el interior de un pájaro. Es que la contaminación marina afecta a las aves de manera directa: se calcula que la mayoría ingirió plásticos que flotaban en la superficie, según un estudio que data de 2015. Entre ellos, se mencionan fibras, fragmentos de bolsas, encendedores, tapas de botellas, envases y textiles sintéticos.

Para otros productos además de los enumerados, el objetivo es reducir su consumo a nivel nacional, plantear nuevas exigencias en su diseño y etiquetado, amén de crear nuevas obligaciones para los fabricantes en materia de gestión y limpieza de deshechos. La ministra austríaca de Desarrollo Sostenible y Turismo fue muy gráfica: “si se mide en peso, en 2050 habría más plástico que peces en los océanos del mundo, si seguimos echando plástico al mar al ritmo actual. No podemos dejar que esto ocurra”, pidió Elisabeth Köstinger.

La UE también aspira a prohibir los plásticos oxodegradables, a los cuales engañosamente se califica de biodegradables, cuando en realidad solo se fragmentan en partículas minúsculas. También están en la mira los vasos y demás recipientes de poliestireno expandido, que suelen usarse para la comida para llevar. El avance legislativo también impondrá el objetivo de reciclar el 90 por ciento de las botellas de plástico antes de 2029.

Además de proteger los océanos, la CE explicó que la directiva incluirá otras ventajas medioambientales y económicas. Por ejemplo, impedirá la emisión de 3,4 millones de toneladas equivalentes de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases de efecto invernadero. Los daños medioambientales que se evitarán equivaldrían a 22 mil millones de euros hasta 2030 y los consumidores ahorrarían unos 6.500 millones.

¿Y por casa, cómo andaremos? ¿Seguiremos librados a los esfuerzos voluntarios, en periódicas y puntuales jornadas de limpieza, por montañas y playas? Está a la vista que la restricción que se impuso en la utilización de bolsas marchó en la dirección correcta, pero el trecho a recorrer es todavía muy largo.

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