Dar lo mejor de uno

Dar lo mejor de uno

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

La energía que portamos en nuestro ser interior funciona como una dínamo. Pero, ¿cómo activamos esta dínamo? Con nuestra propia fuerza. Así como la dínamo de una bicicleta convierte energía mecánica en energía eléctrica (al pedalear), nosotros tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo en cada una de nuestras actividades cotidianas, ya sea que se trate de una obligación o de una elección.

Este es un concepto que deberíamos transmitirles a nuestros hijos, animándolos a dar siempre lo mejor de ellos. Si, por ejemplo, tu hijo o tu hija se saca un 3 en Matemática y un 9 en Lengua, lo ideal es ayudarlo a enfocarse en la nota más alta. De este modo, le estarás marcando lo positivo y esto activará su fortaleza, para que después logre mejorar lo negativo. Una frase que podrías decirle es: “La nota no es lo que importa sino el hecho de que hiciste lo mejor que pudiste”.

Hay que enfocarse siempre en hacer el máximo esfuerzo, es decir, dar lo mejor que uno puede dar. Pero aquí es bueno aclarar que mi máximo tal vez no sea el máximo de otra persona. Por eso, de nada sirve compararse con los demás (papá, mamá, ¡nunca compares a tus hijos!). Lo que sí sirve es pararse en el propio máximo y dar hasta donde uno es capaz de dar. 

Este “principio del máximo esfuerzo” se debe saldar con uno mismo. Si vos hiciste lo mejor que podés hacer, según tus fuerzas y el momento evolutivo en el que te encontrás, tenés que sentirte satisfecho. Esto no implica que te quedes allí y no busques mejorar. Buscá superarte a vos mismo pero hacelo desde la paz y el saldo con vos mismo. Entonces aunque alguna vez no obtengas el premio, igual habrás ganado con vos mismo y tendrás serenidad.

Esto es lo que sucede cuando damos lo mejor de nosotros, sin estar pendientes del comportamiento de la gente que nos rodea. En cambio, quien no se compromete consigo mismo, y vive pendiente de los otros, basa su propia felicidad en los logros que alcance. E incluso cuando esa persona gane “por casualidad”, perderá con ella misma al no haber realizado su máximo esfuerzo.

¿Cómo hacer para dar lo mejor de mí?, quizás te preguntes. Siendo perseverante.

La perseverancia es una virtud que nos permite mantenernos caminando, aun frente a las dificultades que la vida nos presenta a todos, y no nos deja bajar los brazos. Quien es perseverante, o constante, en todo aquello que se propone, tarde o temprano llega a la meta aunque se encuentre algunos obstáculos en el recorrido. Hoy en día uno de los problemas que muchos experimentan, independientemente de su edad, es la inconstancia. Por supuesto que las crisis nos afectan a todos, y hay gente que se deprime y mucho.

Pero cuando desarrollamos el hábito de perseverar, activamos la capacidad de seguir adelante, pase lo que pase, y dar siempre lo mejor de uno. Por eso, y para concluir, nunca dejes de dar tu máximo porque si perseverás, incluso en medio de la adversidad, ya ganaste con vos mismo/a y a su debido tiempo cosecharás todo lo que has sembrado y multiplicado para vos y los tuyos.

Por consultas, podés escribir a [email protected]

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