Editorial
27/12/2018

De flota de río a corsarios de la libertad

¿Dónde habrá sorprendido el Año Nuevo de 1817 a la tripulación de la fragata “La Argentina”? No hay muchas opciones: en alta mar o en combate contra alguna embarcación española. Fue el primer navío que, bajo la bandera azul y blanca, dio la vuelta al mundo, en el marco de la guerra de corsarios que las Provincias Unidas de Sudamérica mantuvieron con la corona, componente importante de la gesta de la Independencia.

Su objetivo era hostilizar el tráfico mercantil de los realistas y contribuir a la decadencia de su poder naval, otrora indiscutido. Hacia 1814, eran aproximadamente sesenta los navíos corsarios que navegaban bajo pendones sudamericanos. La máxima intensidad se alcanzó hacia 1818 y se extendió hasta 1823, cuando ya la suerte de Madrid estaba echada. En ese lapso fue que se produjo el periplo de “La Argentina”, que navegó lejos de la patria entre 1817 y 1819.

Los corsarios rioplatenses no se limitaron a la misión que comandó el francés Hipólito Bouchard. Hubo otros que actuaron, sobre todo, en el Pacífico pero, además, hubo quienes se animaron hasta el Mediterráneo. Incluso, la mismísima Cádiz sufrió un intento de bloqueo por parte de los corsarios. El francés había llegado a Buenos Aires en 1809 e, inmediatamente, se inclinó por la causa de la Revolución.

El gobierno de Buenos Aires tuvo que armar una escuadrilla para enfrentar a la flota realista que mandaba en el Río de la Plata. Se formalizó un día como hoy, pero de 1810, cuando la Junta de Gobierno designó a Juan Bautista Azopardo su jefe. Ese primer intento naval tuvo a Bouchard como segundo al mando. El embrión de la Armada recibió su bautismo de fuego el 2 de marzo de 1811 en San Nicolás de los Arroyos y ese primer entrevero terminó con una derrota.

Pero Bouchard siguió combatiendo a los realistas, al mando de la sumaca “Santo Domingo”. Es curioso, al tratarse de un marino, pero el 3 de febrero de 1811 formó parte del contingente de Granaderos que batió a los realistas en San Lorenzo. En el parte de San Martín, dice textualmente, a la hora de enumerar los implementos capturados al enemigo “... y una bandera que pongo en manos de VE y que arrancó con la vida del abanderado el oficial don Hipólito Bouchard”.

El 9 de julio de 1817 “La Argentina” zarpó de la ensenada de Barragán para cumplir un crucero que duraría dos años. Navegó por las aguas del Atlántico Sur y llegó al océano Indico, luego de recalar en Madagascar. A los cañonazos, Bouchard impidió maniobras esclavistas que llevaban cabo tres buques ingleses y uno francés, en cumplimiento del mandato de la Asamblea 1813 y de las órdenes que llevaba: combatir la esclavitud.

Luego la fragata puso proa a Filipinas. El escorbuto hizo estragos entre la tripulación y, antes de llegar a destino, hizo falta repeler el ataque de cinco buques piratas de la Malasia, los que más tarde se harían famosos gracias al “Sandokan”, de Emilio Salgari. Meses después, “La Argentina” fondeaba frente a las islas Hawai. Bouchard encontró allí a otra embarcación nacional, la corbeta “Santa Rosa”. Una autoridad originaria de los hawaianos se constituyó en el primer soberano que reconoció a las Provincias Unidas del Río de la Plata como entidad independiente.

Juntas, la “Santa Rosa” y “La Argentina”, atacaron Monterrey. Las tripulaciones nacionales que, en realidad, se integraban con hombres de todas latitudes, capturaron el fuerte e izaron la bandera azul y blanca. Así es: en California supo ondear el pabellón argentino. Semanas después, la pequeña flota bloqueó San Blas y atacó Acapulco, en el actual territorio mexicano. Centroamérica era todavía un bastión realista, entonces Bouchard dispuso que se cañoneara Sonsonate, en Guatemala.

Proa al sur, atacaron El Realejo, el principal puerto que los realistas mantenían en esas latitudes, hoy Nicaragua. Allí capturaron dos navíos del enemigo y destruyeron otros dos. El contingente arribó el 12 de julio de 1819 a Valparaíso, cuando San Martín preparaba la flota que cumpliría la Campaña al Perú. Bouchard dio por finalizada su misión, después de dos años de navegación, 13 acciones navales de importancia, la captura o la destrucción de 26 buques enemigos y el registro de 4 barcos negreros. Hombre de acción, Bouchard se incorporó a la expedición que San Martín llevó más al norte.

Cuando el Libertador creó la escuadra peruana, al francés se le otorgó el mando de la fragata “Puebla”, el buque más importante. Tiempo después y saciado su hambre de gloria, murió el 4 de enero de 1837, en un penoso incidente. Dos Años Nuevos vivieron los oficiales y marineros de “La Argentina” mientras desparramaban por el mundo la noticia de la libertad.

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