Hablemos de emociones

Hablemos de emociones

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy...

Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, Bernardo Stamateas tiene habilidad para el ajedrez, el ... (+ Info)

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iquest;Sos consciente de lo que te hace sentir bien? Para disfrutar de emociones saludables, necesitamos cuidar todo aquello que nos hace bien. Es decir, ser conscientes de los lugares donde no deberíamos colocar nuestra emocionalidad. Te invito a analizar cuatro áreas donde no hay que volcar emociones:

1. Lo laboral
Para muchos, es la zona que ocupa su cabeza la mayor parte del día. Por eso, es importante recordar que está basada principalmente en transacciones con otras personas. Un compañero de trabajo no necesariamente tiene que convertirse en un amigo, mucho menos un jefe (aunque esto a veces ocurre). Esto implica que debemos darle a todo lo que suceda allí la relevancia que en verdad tiene. Tampoco hay que esperar que en ese ámbito nos contengan a nivel emocional o nos reconozcan por lo que hacemos. Nos dedicamos a una determinada profesión para superarnos a nosotros mismos y crecer como seres humanos.

2. La crítica
Es fundamental recordar que no podemos escapar de la crítica de la gente, venga de donde venga, pues es una parte de la vida que tarde o temprano nos tocará enfrentar. Nuestra actitud hacia esta debería ser el tener presente que es algo que nos ayuda a fortalecernos y aprender a llevarnos bien con otros. Cuando la crítica la transformamos en aprendizaje, tenemos bien en claro con quiénes compartir nuestra intimidad y con quiénes no. Un ejercicio que suelo recomendar consiste en imaginar que un comentario o actitud críticos son una pesa que nos sirve para entrenar y mejorar nuestra capacidad de liderar nuestra vida. Algunos, cuando son criticados, eligen reaccionar mal y devolver con la misma moneda. Pero lo cierto es que hay gente que solo recurre a la crítica para provocar y hacer enojar a alguien. Si uno reacciona, esa persona provocadora habrá logrado su objetivo y, seguramente, ambos acabaremos en una discusión sin sentido. Lo ideal es poder tratar las críticas y las peleas de manera racional. Tal vez es difícil no ponerse mal, cuando hablan mal de nosotros, pero siempre tenemos la opción de aprender a hacerlo.

3. Las personas complicadas
Hoy más que nunca nadie está exento de tener que relacionarse con personas con actitudes estresantes y desafiantes. En este punto, debemos enfatizar que no hay que colocar los afectos en la gente, ya sea que se trate de un conocido que apreciamos o de un desconocido que nos cruzamos en el camino. Tal vez pienses que es una actitud de frialdad pero, con el objetivo de conservar nuestra salud mental y emocional, tenemos que procurar siempre analizar el comportamiento y las palabras de este tipo de persona meramente como información para determinar si nos aporta algo positivo, o no. Cuando somos maltratados y hieren nuestra estima, el dolor que se produce es la señal de que se ha activado nuestro mundo emocional. Por eso, poner afectividad en las relaciones interpersonales difíciles solo logra que acabemos sufriendo, casi siempre innecesariamente.

4. El pasado
Todos tenemos un pasado y hay que aprender a administrarlo. ¿Qué deberíamos hacer con nuestros recuerdos? Los recuerdos lindos que nos brindan bienestar emocional, hay que recordarlos de manera afectiva. Pero los recuerdos de sucesos desagradables, hay que recordarlos de modo racional. Siempre es posible, aun en la peor adversidad, construir hacia adelante y utilizar lo sucedido para aprender y avanzar en la vida. No existe otra forma de sanar un pasado doloroso más que convertir lo sucedido que nos causó sufrimiento en aprendizaje y en un don para ayudar a otros. Esa es la experiencia de miles de personas que deciden no quedarse en el pozo, sino levantarse y seguir adelante fortalecidos y más sabios. Solo así uno puede mirar hacia atrás y no sentir dolor.
No pongamos afectividad en ninguna de estas áreas, construyamos un cerco alrededor de nuestras emociones, y de esa forma estaremos cuidando lo bueno que hay en nuestra vida y nos llena de energía, y aislando lo que nos priva de ella y no nos permite avanzar para ir por más.

Si tenés alguna consulta, podés escribirme a [email protected]

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