Judiciales
10/10/2018

“Hermosa pidió enviar refuerzos y conseguir más cartuchos antitumultos”

“Hermosa pidió enviar refuerzos y conseguir más cartuchos antitumultos”
Carlos Arias, en ese entonces comisario de la Segunda, señaló que entre los hombres que mandó para reforzar la zona de los sucesos estaban dos de los acusados: Epuñán y Pil.
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ras un cuarto intermedio siguió la declaración de otros jefes policiales que no están involucrados en la acusación fiscal, la del entonces titular de la comisaría Segunda del Centro Cívico, Carlos Arias, y la de quien era jefe de la comisaría 27 de Melipal, Hugo Paillalef.

Arias contó que se enteró en el transcurso de la mañana lo ocurrido con el asesinato de Diego Bonnefoi y del comienzo de los incidentes que se daban en jurisdicción de la comisaría 28 del Alto de la ciudad.

Fue el jefe de la Unidad Regional Tercera, Argentino Hermosa, quien le ordenó que envíe refuerzos de personal a la Unidad en la que se producían los incidentes, tras la reacción popular.

Así fue como dispuso el envío de varios uniformados al mando del subcomisario Bresan, provistos de sus armas reglamentarias, algunas escopetas tipo Itakas y munición antitumultos -postas de goma. Al ser consultado explicó que entre lo que llevó esa comisión policial enviada como refuerzo y lo que más tarde vinieron a buscar en un móvil policial, en pocas horas la comisaría Segunda se quedó sin munición antitumultos.

Refirió que horas después fue el mismo Hermosa el que “pidió que me comunique con otras fuerzas de seguridad federales que tienen asiento en la ciudad y en cualquier agencia de seguridad privada que utilice armamento, para solicitar munición antitumulto. El único que respondió afirmativamente fue Gendarmería Nacional y nos proveyó cartuchería. Por otra parte, uno de sus subordinados, Avallay, pidió municiones en Prosegur y la consiguió, llevándola directamente a la comisaría 28. No sé qué munición le dieron a Avallay”, explicó.

Explicó que el stock de esa munición que tenía disponible en la comisaría era de unos 240 cartuchos y que además de ese tipo de munición, también tenían el denominado “propósitos generales” que son con postas de plomo, que “únicamente se usan en un enfrentamiento armado”. Aclaró más tarde que los acusados Epuñán y Pil prestaban servicio en ese momento en la comisaría que él dirigía y, además, que en horas de la tarde recibieron llamados desde el hospital zonal porque había muchos heridos y la guardia estaba convulsionada ante la presencia de familiares.

Siguió a su relato el testimonio de otro por entonces comisario, Hugo Adrián Paillalef. Dirigía entonces la Unidad 27 de Melipal y también recibió la orden de Argentino Hermosa para asignar refuerzos a la 28. A diferencia de Arias, se puso al frente del grupo y fue con sus subordinados a la Unidad en que se producía la revuelta popular y la represión policial. Llevaron algunas escopetas y munición antitumultos. Explicó que fue una decisión personal, por su forma de pensar. Era su costumbre en “momentos difíciles”, acompañar al personal y ser uno más del grupo.

Cuando llegó al lugar “había incidentes, piedras, detonaciones de armas, corridas y gritos” y al ponerse a las órdenes de Jorge Carrizo -que aunque tenía el mismo rango era el jefe de la Unidad 28-, recibió la directiva de “proteger la unidad policial que los manifestantes querían atacar”. Paillalef no vio armas entre los manifestantes, pero si observó personal policial de civil.

Aseguró que la orden que emanó Carrizo fue “correcta” y advirtió “yo hubiese hecho lo mismo, lo que había que proteger era el edificio público o lo que quedaba de él”. Contó que a última hora de la tarde, ya casi de noche, arribaron al lugar los jefes policiales que están imputados, Argentino Hermosa y Fidel Veroiza, jefe y segundo jefe de la Unidad Regional Tercera de Policía.

También narró que en el lugar “hubo un intento de negociación, creo que con la familia Bonnefoi”. En tal sentido contó que quien se puso al frente de tal actividad fue el por entonces juez de Instrucción Martín Lozada, actual fiscal durante el juicio. “Recuerdo que tuvo que salir apresuradamente del domicilio porque no funcionó la mediación”.

Al día siguiente, durante la mañana del 18 de junio de 2010, Paillalef fue designado comisario en la Unidad 28 y recibió la instrucción de procurar el cierre definitivo al asunto y evitar que se repitan los “enfrentamientos”.

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