¿Tinelli o Pergolini?

Profesor - Abogado especialista en Derecho informático y TICs.

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Q

uienes son más jóvenes no entenderán el título de esta nota pero, los que vivimos algunos años más recordaremos esa dicotomía de los 90´s donde se disputaban dos modelos distintos de televisión.

Tinelli representaba, y aún lo sigue haciendo, el producto popular. Una televisión poco pensada, masiva, para un público no muy exigente y que buscaba entretenimiento masticado.  En el otro lado, se ubicaba Pergolini y su productora 4cabezas que dirigía sus programas de televisión a un público especialmente definido, más exigente.

Se preguntarán que tienen que ver estos conductores de televisión y una vieja disputa que los tenía como protagonistas. La idea es cuestionarnos el futuro de internet y si realmente vamos a querer una internet con producciones populares, poco pensantes y noticias falsas por doquier; o vamos a exigir una internet de calidad, con pocos contenidos pero que valgan la pena ver.

El problema de las noticias falsas y todas sus consecuencias tienen que ver directamente con el tipo de internet que queramos. Como el rating de la televisión, sin dudas el contenido que consumimos marcará el éxito de uno u otro modelo.

Me llama poderosamente la atención la facilidad con que se viralizan noticias absurdamente falsas, y mucho más me preocupa la facilidad con que la gente se las cree. Incrédulamente muchas veces pensé que la gente viralizaba noticias falsas adrede, con la convicción de la falsedad de la información. Pero, estos últimos años hemos sido testigo de cómo el fenómeno influye realmente en las elecciones políticas de los países y entonces ya perdí mi inocencia y ahora me aterra saber que la viralización viene de la mano de la convicción de lo que se comparte.

Vivimos en una era donde se conjugan dos ingredientes peligrosos.

Por un lado, una autoestima de las personas debilitada por la cruel competencia mundial en todas las áreas, desde lo laboral hasta la social. Ya no solo se compite por quién tiene el mejor trabajo, sino que por las redes sociales se compite por quién tiene la mejor familia, la mejor pareja, las mejores vacaciones u ostento el bife de chorizo que se está comiendo. 

Por el otro lado, observamos la necesidad de no demostrar debilidad. Aparentar éxito es la clave. Esta necesidad se plasma en dos acciones. La primera y la que más vemos en las redes sociales es la de hacerse autobombo, auto elogiándose o sus amigos obsecuentes que lo hacen para luego recibir el mismo tratamiento. El “follow me back” de los cumplidos. Y en la otra acción que se ve reflejada este problema, es en la justificación de sus propias convicciones. Y es aquí donde las noticias falsas son funcionales, porque ya no le doy valor a la verdad, sino a mí verdad.

Todo este desarrollo, busca entender que por más que las leyes prohíban y castiguen las noticias falsas, creo que la solución será más difícil.

Internet tiene un poder gigante y las redes sociales como Facebook les dio micrófono a más de 2 mil millones de personas. ¿Realmente todas tienen algo inteligente para decir? No siempre lo masivo es lo mejor, entonces no deberíamos obedecer tanto a las tendencias, ni a los números caprichosos de las web que eligen prioridades.

Creo que para combatir las noticias falsas, en buena medida tenemos que desobedecer la tiranía de los algoritmos, y escuchar más nuestra inteligencia y sentido común.

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