Deportes
03/01/2018

Fausto Grillo: “sin mi familia no podría haber llegado a donde estoy hoy”

- MANO A MANO CON EL CENTRAL DE VELEZ -  El joven futbolista barilochense, con 24 años ya está consolidado en la Primera de Vélez Sarsfield, donde hoy es titular. Fueron años de esfuerzo, lucha y perseverancia. Trabajo, constancia y el apoyo incondicional de su familia y amigos, son las claves de su éxito.

Fausto Grillo: “sin mi familia no podría haber llegado a donde estoy hoy”
Fausto ya tiene más de 60 partidos en Primera. (Foto: velezsarfield.com.ar)
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or Diego Llorente
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Afianzado y maduro, el férreo defensor central velezano habla con El Cordillerano de sus metas, las amistades, el mal momento del club y los técnicos que ha tenido en el último tiempo. El sueño de jugar en Europa y el premio que se ganó a fines de 2017. Una charla a solas con Fausto Grillo.

El Cordillerano: - Fausto, ¿Qué balance hacés del último año, donde te consolidaste en Primera, pero Vélez no ha conseguido buenos resultados?

Fausto Grillo: - Sí, en lo personal, el último fue un semestre muy bueno, porque me tocó jugar todos los partidos, ya sean de Copa Argentina o del campeonato. Salvo una suspensión, jugué todo y eso te hace ganar una experiencia distinta. Ya tengo 60 partidos en Primera y no es poco. Entonces uno se va sintiendo con otra confianza, los rivales te conocen, vas hablando con ellos, con los árbitros y te hacen pagar un poco el derecho de piso, pero de a poco van aflojando. Por suerte, en lo personal el balance del 2017 es muy bueno. En lo deportivo no tanto. Nos gustaría haber sacado mejores resultados para no estar tan abajo en los promedios, por eso sabemos que el que arranca es un semestre muy importante y ojalá me toque seguir jugando.

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E.C.: - ¿Cómo afecta en el ánimo personal cuando los resultados no se dan?

F.G.: - Afecta bastante porque soy de tomármelo muy a pecho. Me duele el momento que está pasando Vélez, pero también tenemos un recambio generacional grande, donde somos muchos chicos los que estamos jugando, que estamos agradecidos por esa posibilidad de jugar. Cuando a mí me tocó subir a Primera, jugaban Sebastián Domínguez, Fernando Tobio, Fernando Ortiz, y era muy difícil jugar, lo mismo en Reserva. Hoy a muchos de los chicos nos toca ser titulares y ser el eje del equipo. Es difícil también conseguir los resultados inmediatos, pero sabemos que de cara al futuro lo vamos a terminar consiguiendo y es cuestión de seguir trabajando.

E.C.: - ¿En inferiores jugaste con algunos compañeros de los que hoy compartís plantel?

F.G.: - Sí, yo hacía dupla central con Lautaro Giannetti. En Primera fuimos alternando y en este torneo arrancamos jugando juntos. Después tuvo la desgracia de lesionarse, pero con él somos de la misma categoría. Después parece que yo soy viejo (se ríe), porque con 24 años soy uno de los más grandes del plantel y el resto son todos más chicos.

E.C.: - En tu puesto de central, surgió Nicolás Otamendi en Vélez. ¿Es una referencia con el buen presente que tiene en el Manchester? ¿Tenés algún otro?

F.G.: - Obviamente Nico Otamendi tiene un presente increíble. Cuando me tocaba entrenar con él ya se notaba que era un distinto y uno intenta ver ese estilo, siempre tocando lo más alto. A mí me encanta Sergio Ramos (del Real Madrid) y su estilo, uno intenta copiarlos. En el fútbol argentino me gusta mucho Nicolás Tagliafico de Independiente. Esa agresividad con la que marca, el compromiso con el que juega, uno intenta imitar esas cosas, siempre viendo lo que uno le pueda agregar de acuerdo a las condiciones que tiene. Yo soy de ver mucho fútbol y si bien hay grandes centrales, el que más me gusta es Sergio Ramos.

E.C.: - En el último tiempo Vélez ha pasado por diferentes técnicos, ¿cómo afecta eso al jugador?

F.G.: - Tener cambio de técnicos significa que no se están dando los resultados y eso afecta en lo emocional del equipo. Es difícil poder adaptarse a una ideología de un técnico y en menos de una fecha adaptarse a la de otro nuevo que entra. Lo bueno es que si uno es inteligente aprende de todos un poco y te vas nutriendo como jugador. A mí me ha tocado tener varios técnicos en este lapso y de todos aprendí algo. Ahora veremos el estilo de (Gabriel) Heinze, que justo jugaba en mi puesto y la idea es adaptarse para poder jugar.

E.C.: - ¿Cuánto influye que el DT que entrena haya jugado en tu puesto?

F.G.: - Siempre pasa que el técnico, al haber jugado en ese puesto, le hace más hincapié al que juega ahí. Pero todos los cuerpos técnicos tienen un equipo donde se trabaja lo defensivo. Por ejemplo, Omar De Felipe trabajaba por líneas. Él estaba con los mediocampistas, después tenía el hermano que se encargaba de los defensa, otro con la línea de ataque y un entrenador de arqueros. Entonces todos te van dejando algo, pero obviamente que cuando el técnico jugó en tu puesto, la exigencia va a ser el doble porque sabe lo que uno puede llegar a dar por haber jugado tanto tiempo en ese puesto.

E.C.: - Hablando del puesto… ganaste el ranking rústico de 2017, ¿te gustó el premio o te molestó?

F.G.: - No, es un dato de color. Se lo hace de forma graciosa en un programa de televisión y tuvo mucha repercusión. No me afecta, soy marcador central y muchos de los puntajes que me pusieron es por rechazar la pelota afuera de la tribuna con vehemencia o pegarle un pelotazo a un plateísta. No fueron tantas por pegar patadas bruscas o algo así. Pero cuando sos defensor, tirarla afuera no tiene que ponerte colorado, porque sirve para cortar un ataque rival.

E.C.: - Si de pierna fuerte se trata, para eso está Fabián Cubero en Vélez…

F.G.: - De “Poroto” se aprende mucho día a día, porque no todos llegan con 38 años a jugar 700 partidos en la Primera de Vélez. Él sabe cómo adaptarse a cada técnico y cada vez que pasan los partidos es muy inteligente y lee las jugadas con anticipación, ya físicamente no es lo mismo que cuando tenía 20 años, pero con la inteligencia se nota el plus de experiencia dentro de la cancha. Nosotros, siendo chicos, con el ímpetu de ganar los partidos a veces nos desordenamos y siempre es bueno tener un compañero como “Poroto” o como Gonzalo Bergessio.

E.C.: - Hoy ya afianzado, ¿qué conclusión hacés, te sorprende el lugar al que llegaste?

F.G.: - Es raro a veces mirar para atrás y ver que uno salió de Bariloche, cumplir el objetivo de muchos chicos de jugar en Primera y poder vivir del fútbol, algo que es increíble. Hoy lo charlo con amigos de Bariloche que están acá en Buenos Aires estudiando y que me hacen siempre el aguante. En el día a día uno no se da cuenta adónde llegó, porque siempre quiere más. O porque los resultados no se dan, no estás pensando en el hecho de haber logrado 60 partidos en Primera, sino en porqué perdimos ese fin de semana. Entonces uno desmerece todo el esfuerzo que hizo para poder estar y siempre quiere más. Cuando no me tocaba jugar, quería ser titular y ahora que lo soy quiero ganar y poder ser vendido o ganar una copa. Entonces, uno siempre piensa en más. Y en el día a día no le das tanto valor a lo que generaste. A veces en la calle me piden fotos o me cruza algún hincha y me putea, y esas son las cosas todavía llamativas para uno o para mis amigos que me acompañan, que son los de toda la vida. Esas son las cosas que te dicen: mirá hasta dónde llegué.

E.C.: - Hablabas de los amigos, ¿te ha dado amigos el fútbol?

F.G.: - Sí, pero es difícil. Suele pasar que generás mucha amistad con alguien y después le toca irse. A mí me tocó eso con el “burrito” Martínez, con quien tenemos una amistad muy grande. Con el concentrábamos juntos y pasábamos mucho tiempo juntos y después le tocó irse. Eso de no verse todos los días hace que la relación sea distinta, las realidades son diferentes, son otros equipos, uno se va haciendo otros vínculos, entonces se hace complicado mantener la relación. Pero mis amistades verdaderas son mis amigos de Bariloche de toda la vida, que tengo la suerte de tenerlos acá en Buenos Aires, acompañándome y eso por suerte es un plus.

E.C.: - ¿Y qué le aconsejarías a los chicos de Bariloche para que jueguen en Primera? ¿Cómo se llega?

F.G.: - Que trabajen, que se cuiden, que si están convencidos de ser jugador de fútbol lo pueden lograr. Que simplemente es poder tener esa cuota de suerte de poder probarse en cualquier club, no hace falta irse a uno grande, se puede empezar desde un club chico. Y siempre pensando únicamente en el fútbol y viviendo para el fútbol. Yo llegué porque sólo me dediqué al fútbol, nunca fui a una fiesta de 15, no tomo alcohol, no salgo a bailar, me cuido con las comidas y eso hace la diferencia.

E.C.: - Hay que hacer muchos esfuerzos, pese a que no dejás de ser un pibe de 24 años…

F.G.: - Sí, obviamente es un esfuerzo que uno debe hacer si quiere ser futbolista y saber que no vas a llevar la vida de un chico normal, como el resto de tus amigos. Por ahí decís, yo quiero ser futbolista pero también quiero salir con mis amigos, querer estar en las reuniones, en las juntadas. Si se juntan a comer una pizza, vos capaz no podés comer eso. Entonces, cuando uno está convencido que quiere ser futbolista, lleva toda una vida detrás con un esfuerzo enorme. No es sólo entrar a una cancha y jugar. Son más los momentos malos que los buenos, pero esos buenos se viven como algo único. Para mí, que me haya tocado debutar en la Primera, después de todo lo que sufrí y lo que sufre mi familia, porque los que más sufren son los familiares de los futbolistas, la alegría es inmensa.

E.C.: - Es clave el apoyo familiar en el éxito también ¿no?

F.G.: - Sí, yo sin mi familia no podría haber llegado a donde estoy hoy. Tuve la suerte que mi mamá se la jugó, largó todo en Bariloche y se vino a Buenos Aires conmigo a acompañarme. Eso fue muy importante para poder llegar, porque vi el esfuerzo que hizo ella para acompañarme sin tener trabajo, sin nada, y venir y jugársela por mi sueño. Eso hizo que nunca baje los brazos. Además tengo el apoyo de mi papá y de mi hermano que viven en Bariloche y que siempre me están bajando los pies a la tierra, cuando yo me voy un poco. Porque el entorno te lleva. Te llaman a programas de tele, te piden fotos, autógrafos y a veces a uno se le confunde un poco la cabeza y por suerte están ellos para bajarme a la realidad.

E.C.: - Hablabas de tu sueño, el que lograste. ¿Ahora qué sueño te queda como futbolista?

F.G.: - Cuando uno es chico siempre sueña con jugar en Primera y dar el salto a Europa. Poder vivir del fútbol en otro país sería un sueño, pero todo va de la mano, de si vos conseguís cosas en el club. Primero es llegar al banco de suplentes, después debutar, luego ser titular, todo es paso a paso. Ahora el objetivo es sacar a Vélez de esta situación y después dar el salto a Europa que es el sueño que me queda por cumplir.

E.C.: - ¿Ya has tenido ofertas a lo largo de tu carrera?

F.G.: - Sí, pero pasa que a veces es difícil cuando uno tiene contrato con el club, porque se acerca otro club a hacer ofertas y se pide de más, porque la situación económica no es la apropiada. Entonces prefieren optar por vender otros jugadores. En este mercado de pases se han abierto bastante las puertas y veremos qué es lo que pasa, pero eso lo está manejando mi representante. Por ahora mi cabeza está puesta en Vélez.

E.C.: - Recién le tocó irse a Romero que es amigo tuyo… (al PSV de Holanda)

F.G.: - Sí, tiene un potencial enorme Maxi, que si puede rendir un poquito de lo que tiene para dar, en Europa va a dar que hablar y va a terminar siendo un jugador de selección importante.

E.C.: - La ultima: ¿se salva Vélez del descenso?

F.G.: - Sí, obviamente. No hay dudas de eso. Nos salvamos.

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