Judiciales
23/11/2017

Confirmaron pena de dieciocho años por abusos

- SOMETIO A DOS NIÑOS CON ALTO GRADO DE VULNERABILIDAD - El Superior Tribunal de Justicia de Río Negro confirmó la condena a dieciocho años de prisión para Victorio Germani, quien fue hallado autor penalmente responsable de una serie de abusos sexuales cometidos contra dos menores de edad con alto grado de vulnerabilidad.

Por Mariano Colombo
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Los jueces del máximo tribunal rionegrino confirmaron la sentencia firmada por los jueces Marcelo Barrutia, Miguel Gaimaro Pozzi y Emilio Riat, por la que se había condenado a “Vito” Germani a la pena de dieciocho años de prisión, tras encontrarlo culpable de un hecho de abuso sexual agravado cometido contra un niño con alto grado de vulnerabilidad y de otros hechos de abuso sexual reiterado y agravado, cometido contra un primo del otro adolescente, con idéntico cuadro de vulnerabilidad.

Esa pena aplicada por los jueces había sido la requerida por el fiscal de Cámara Eduardo Fernández y el defensor de Menores, Javier Ospital, al término del juicio oral, cuando pronunciaron sus alegatos.

Según la imputación los hechos investigados ocurrieron entre los años 2012 y 2015, en la vía pública y en el domicilio particular de Germani, quien fue detenido con prisión preventiva y aguardó en esa condición el resultado del juicio que determinó su responsabilidad en los hechos atribuidos.

La sentencia confirmó que en reiteradas ocasiones ofreció dinero a uno de los menores para abusar sexualmente desde que aquel tenía 16 años, con intervalos de quince días. Cuando el joven alcanzó la mayoría de edad, se negó a continuar los encuentros sexuales con Germani, quien se contactó con el primo de aquél y repitió su accionar al menos en una ocasión.

Para los jueces “se aprovechó deliberadamente de la situación de vulnerabilidad social, económica, pero preponderantemente cognitiva de ambos jóvenes, como de su entorno familiar, lo que denota que aquellos no tuvieron la posibilidad cierta de consentir libremente la acción del imputado.

Por el contrario, aceptaron aquellos actos a cambio de recibir comida, poco dinero, posibilidad de un baño caliente, y lo que luce quizás más chocante todavía, hacerles creer que era amigo de ellos, inclusive de la madre de uno de ellos para poder fácilmente terminar de cerrar el cuadro de aprovechamiento”.

Y agregaron que “Como se puede advertir fácilmente, la capacidad comprensiva, emocional y cognitiva de ambas víctimas estaba fuertemente comprometida, ya de antes de ocurrir los sucesos bajo tratamiento y fue eso lo que justamente aprovechó el imputado para poder completar su ilícita conducta. Particularmente esta parcial libertad de decisión fue la que aprovechó Germani, adornada quizás con otros ingredientes que, atento las necesidades de todo el entorno familiar, le permitió doblegar la voluntad de los menores”.

Describieron también que “Germani les proporcionaba dinero, les brindaba comida casi todos los días, los trasladaba en su vehículo particular y, dado que la familia no tenía agua caliente en su domicilio, permitía que se bañaran en su departamento, e inclusive lo hizo respecto de la madre del primero”, añadiendo que “Esto, si lo sacamos del contexto bajo tratamiento, es loable y no muchos son los que acuden en ayudas de este tipo a terceros en tiempos presentes. Ahora, si lo situamos dentro del marco que ha demostrado esta investigación y con lo que ha podido probar la audiencia, la contraprestación que el imputado obtenía por ello, resulta repugnante”.

Durante la instrucción del caso, las autoridades lograron un allanamiento en la vivienda de Germani en el que secuestraron material pornográfico, incluyendo videos “caseros” de contenido pedófilo y que inclusive lo tenían por protagonista. Esa situación motivó un capítulo especial en la sentencia de la Cámara Primera, que derivó las actuaciones a la Fiscalía para que estudie el caso y analice si correspondía el inicio de una nueva investigación judicial por el contenido pedófilo de cierto material. La pericia informática desarrollada en la computadora de Germani, detectó incesantes búsquedas en la web de material pornográfico con chicos.

Ante esa sentencia, la defensa planteó un recurso de casación que fue rechazado y motivó un recurso de queja ante el alto tribunal. Alegó la parte una violación del derecho de defensa y del principio de congruencia, cuestionó la imparcialidad del juzgador y cuestionó la valoración de los testigos. Tras analizar cada uno de los planteos de la defensa, el máximo tribunal rionegrino desestimó el recurso y confirmó la sentencia.

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