Cultura
22/11/2017

Aitue Coral cierra el año con un concierto poco convencional

- EN EL HOTEL TUNQUELEN -  El elenco que impulsa el Colegio San Patricio y cuenta con la dirección de Pablo Costa, sumará proyecciones, puestas en escena y plástica, a la música propiamente dicha. Será a beneficio de una institución infantil del barrio Llanquihue.

Aitue Coral cierra el año con un concierto poco convencional
El coro, en plena faena.
P
or Adrián Moyano
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Aitue Coral cerrará su año de trabajo el próximo sábado, cuando el elenco que dirige Pablo Costa se presente en el hotel Tunquelén. El concierto será de acceso libre y gratuito aunque se pedirá una contribución voluntaria con destino a una institución infantil del barrio Llanquihue. Según anticipó su director, a la música propiamente dicha habrá que sumarle una puesta en escena para el caso de una obra determinada, además de la presencia de expresiones plásticas.

“Este es un concierto especial porque conlleva cuestiones que uno tradicional no tiene. Por ejemplo, la iluminación y la puesta en escena en obras que así lo requieren”, realzó Costa. “El nuestro es un grupo vocacional, el coro institucional del Colegio San Patricio, que es donde funcionamos. Nuestra formación tiene aproximadamente 38 personas y estamos trabajando desde 2010”.

A partir de las 21 del sábado, se aunarán entonces la música y la solidaridad. “Este concierto es a beneficio de una institución infantil que se llama Manitos abiertas, del barrio Llanquihue, que depende de la parroquia San Eduardo... La entrada va a ser libre y gratuita aunque pedimos una colaboración voluntaria”, refirió. “Como agrupación tenemos algunas particularidades que nos posicionan no como un coro tradicional porque más bien, somos un grupo vocal. No hacemos un repertorio tradicional para coros o arreglos a cuatro voces a capela, más bien trabajamos con instrumentos, con fotografía y puesta en escena”, explicó el director.

En cuanto al espectáculo propiamente dicho, adelantó Costa que “el concierto va a constar de una primera parte, en la que el coro va a cantar un repertorio de canciones populares, de Latinoamérica y del mundo, de distintas épocas. Para la segunda parte hemos convocado a un trío de cuerdas, dos violines y chelo, para una obra brasileña, que se llama Suite Dos Pescadores. Es de Dorival Caymmi, consta de varias partes y es la obra que tiene una puesta escena”.

Efectivamente, habrá que prepararse para presenciar un espectáculo no del todo convencional para el universo coral. “El concierto cuenta con proyecciones en vivo en simultáneo, de una artista plástica de Bariloche: Irena Zuzek. Ella ilustró las obras que vamos a cantar y eso le va a dar un plus, además que va a haber una exposición suya en el inicio del concierto”, detalló el orientador de Aitue Coral.

Vocacional y lúdica

La ocasión resultó más que propicia para adentrarse en el mundillo de la agrupación. “Lo primero que la define es que las personas que la integran no se dedican exclusivamente a la música, este es un condimento más en sus vidas. Es un momento que utilizan para expresarse musicalmente y eso define la característica vocacional del grupo, ensayamos una vez por semana y la propuesta es lúdica, además de musical”, comentó Costa.

Una década atrás, “se inició como un taller para gente que no tenía experiencia y luego devenimos en el coro. Su propuesta es a través de la música popular del mundo de distintas épocas. No tenemos un repertorio a capela u original para coro, los arreglos tienen que ver con las características que el grupo adquiere cada año. Por lo general, iniciamos en marzo y encaramos distintos conciertos durante el año. Este es el de cierre”, precisó.

En el transcurso del trabajo de Aitue Coral, “las personas no sólo cantan: para aquel que toca instrumentos se incluye en las obras algún espacio para que hagan lo que saben hacer. También hay grupos de percusión, entonces es una propuesta que trasciende el hecho coral. Es distinta, tiene otras características”, subrayó Costa, que tiene experiencia en estar al frente de otros elencos más convencionales.

En Aitue Coral, “el acento está puesto en lograr un crecimiento musical grupal que no pierda de vista que es un espacio lúdico vocacional. Se busca una apertura cultural expresiva, ampliar los horizontes en relación a un juicio crítico, en relación a lo que uno escucha… Tener en cuenta el cuidado cuando uno hace una propuesta o monta un espectáculo: respeto hacia el público que va a ir a ver”, definió. “Tratamos de que sea un espacio cuidado, que trascienda lo musical y que la experiencia sea más amplia: comprender lo que es trabajar en grupo, la importancia de la individualidad dentro de lo grupal”.

Sucede que “a veces, se piensa que por conformar un grupo de 40 personas, la propia presencia no es tan importante, pero sin embargo, el aporte individual hace a lo que ese grupo pueda lograr durante el año”. Cada período comienza “en marzo, cuando se hace una convocatoria de voces. No se pide experiencia previa, luego comienzan los ensayos y por lo general, conservamos parte del repertorio del año pasado e incluimos obras nuevas. Es un trabajo arduo hasta que las obras están maduras y empezamos a generar las primeras propuestas de conciertos”, enumeró. Ahora llegó el momento de celebrar.

Con la música a todas partes

Aitue Coral asume la vocación de “llevar la música adonde no es habitualmente recibida, por ejemplo, los barrios más alejados del centro, donde cuesta que lleguen las propuestas musicales y hay mucha necesidad de expresiones artísticas”. Además, “buscamos que la propuesta sea coherente desde la presentación del programa, el afiche, desde la puesta en escena… Cuidamos lo máximo posible pensando en que el público que asista, merece ese espacio de respeto. Queremos que la gente salga distinta a como entró al asistir a un concierto”, se esperanzó Pablo Costa, su director.

En la práctica del elenco “se genera una energía humana entre las personas que participan que trasciende el hecho musical. Es un grupo que tiene mucho compañerismo, hay valores y no hay competencia. Hay una camaradería, un apoyo constante y cada uno hace un aporte distinto desde su lugar: fotografía o artes plásticas… Las características humanas de lo que sucede en el grupo es muy particular y nutre la actividad musical”, resaltó el director. No hace falta pertenecer a la comunidad educativa del San Patricio para ser parte del Aitue Coral.

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