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Denuncia a su ex pareja porque ya no sabe cómo detener el acoso

Para proteger la identidad de su pequeño, no quiso que fotografiaran su rostro. Para proteger la identidad de su pequeño, no quiso que fotografiaran su rostro.

Una vecina de nuestra ciudad decidió citar a El Cordillerano para hacer públicas situaciones constantes de acoso de parte del padre de su hijo. Solo utilizaremos iniciales para mantener la privacidad del pequeño de tan solo cuatro años.

 

M.D.B. se separó en octubre del año pasado, “a pocos días de conocerlo, confiando en él no me cuidé y quedé embarazada”, recién estaba comenzando a construir su casa y no vivían juntos. “Nunca en mi vida había estado con un hombre manipulador en todos los sentidos, desde que le dije que iba a tener un bebé, me di cuenta que lo hizo a propósito solo para no seguir estando solo”, agregó.

“En esos días le allanaron la casa por tenencia de drogas y robo de dinero, él igual estaba contento de tener un hijo, yo necesitaba su comprensión y acompañamiento pero se fue a Mendoza dejándome sola.”

Cuando regresó la convenció para que se mude y ella aceptó, estuvieron juntos cinco años. “Yo apenas lo conocía, llenaba la casa de gente muy rara, sexo y drogas, eso nada tenía que ver con mis planes de formar una familia”, dijo.

“Un día me cansé y me fui, cuando solo quedaron dos hombres viviendo en su casa, me buscó para que volviera, así estuve los dos primeros años, hasta que finalmente se fueron”. La vivienda no estaba en buen estado por lo que ella la fue reacondicionando, “construí un taller porque hago platería, hice huerta y jardín”.

“Cuando mi hijo cumplió un año, logré entrar a la feria de Colonia Suiza para vender mis cosas, porque necesitaba empezar a independizarme económicamente; a los dos días me vinieron a agredir para que deje el lugar, entre los agresores estaba H.B., el papá de mi hijo”, comentó.

“Hacía lo imposible para que yo no pudiera generarme una entrada porque sabía que si lo hacía, lo iba a dejar, ya que pasaba el tiempo y cada día nos llevábamos peor.”

“Igual comencé a dar talleres de cocina vegana y de construcción natural y plantas para la salud o vendía cuadros ya que soy artista plástica”, explicó. “El no generaba un peso y sentía que me estaba chupando la sangre, encima me decía que no podíamos progresar por culpa mía”.

Maltrato físico

“Al tercer año de convivencia, yo ya no soportaba más la situación, él siempre se quedaba callado y me hacía quedar como una loca histérica, un día le dije que me iba, le toqué el brazo para que me mirara mientras le hablaba, se dio vuelta y me pegó una trompada, ese fue el principio de las agresiones físicas”, dijo angustiada.

“A mi nene lo operaron dos veces ya, la primera vez fue cuando tenía tres años, estuve una semana con él en el hospital, porque no toleraba la comida, la pasé muy mal y estaba agotada, después me enteré que esos días estuvo saliendo a tomar cerveza con una mujer, no le importó nada”, detalló.

“Entré en una depresión muy grande, en el hospital me recetaron unas pastillas para que pudiera dormir, pero como él volvía a cualquier hora y en estado lamentable, decidí mudarme a otra habitación con mi nene, me sentía en una jaula y no veía manera de salir de esa situación”, dijo. No tenía familiares en la ciudad, dinero, ni casa a donde irse con su pequeño.

“Yo hace poco había cobrado un juicio, la mitad del dinero se lo di a él y con el resto había ido a El Bolsón y me había comprado una camioneta”, eso era todo lo que tenía.

Perdió un embarazo

“Una de esas noches llegó borracho, quiso que tengamos relaciones, le dije que no, pero igual avanzó y volví a quedar embarazada, a los pocos días volvimos a discutir y me empezó a pegar patadas en el estómago”. Continuó con su relato diciendo “tuve pérdidas muy grandes así que fui al hospital, perdí a mi bebé y me tuvieron que terminar haciendo un raspaje, estaba de cuatro meses ya. Yo tengo una excelente relación con el papá de mi otra hija y cuando lo llamé, me acompañó todo el tiempo”.

“Una semana después de perder a mi bebé, decidí dejarlo, cuando se lo dije me quiso pegar así que agarré una cuchilla y me encerré en una habitación con mi nene, eso fue cerca de las cinco de la tarde y a las ocho y media de la mañana, cuando escuché que se había ido, quise salir”, relató.

Y agregó: “no pude, porque había trabado todas las puertas, entonces con mi hijo en brazos, salimos por una ventana, así que cargué lo básico de ropa y algunos juguetes, pero cuando quise arrancar, vi que le había sacado la batería (a la camioneta), busqué por todos lados, hasta que la encontré, se la puse y nos fuimos”.

Dejó todas sus herramientas y materiales de trabajo, lo que poco después él vendió.

“Con mi hijo de cuatro años recién operado, yo recién había perdido un embarazo, en ese estado, me estacioné en la vereda de mi ex y ahí quedamos, estuvimos los dos viviendo seis meses en la camioneta”, dijo. “Tenía pánico de que volviera a atacarme así que después iba cambiando de lugar para que no me pudiera ubicar”.

“Cuando me encontraba era insoportable, incluso me permitieron quedarme adentro de un camping para que me sintiera más protegida”, recordó.

 

La Justicia

Muchas situaciones vividas durante este relato, están avaladas con las denuncias y exposiciones correspondientes, incluso los certificados médicos del hospital de cuando perdió el embarazo o de las lesiones por agresión física. “Hice todas las denuncias, una doctora vio los golpes, fui al juzgado para pedir que no se me acerque más hasta que lo revise un psicólogo, aplicaron la (Ley) 3.040 para que no se me acerque pero lo siguió haciendo cada vez que quiso”, comentó.

“¿Sabés cuántas veces llamé al 102?, si realmente estás en peligro, te matan, porque te pasan de uno a otro y no pasa nada, a mi casa la policía vino un montón de veces, lo he tenido a H. con su mamá, con la cara pegada a mi ventana gritándome para que le abra”.

“La segunda vez que lo operaron a mi nene le pedí a los médicos que no le avisaran al papá, porque él llegaba al hospital y empezaba a los gritos”, señaló.

“La jueza lo sigue poniendo en víctima y yo soy la mala de la película, me cansé, por eso necesito que esto se haga público, porque ya no sé cómo parar este acoso”, agregó.

Una vez separados, la Justicia planificó un régimen de visitas, “cada vez que se llevaba a mi hijo, yo le daba una mochilita con su ropa y juguetes, nunca me devolvía nada de lo que le daba y yo no tenía más dinero para seguir comprándole todo de nuevo. Lo peor es que siempre volvía enfermo, lo hacía pasar mucho frío, cuatro veces tuvieron que reprogramarle una cirugía porque como él no quería que lo operaran, parecía que a propósito dejaba que se resfriara, se iba los viernes y cuando lo traía el lunes otra vez estaba con fiebre o mocos”, describió.

“El único tiempo que no vio a mi hijo fue la etapa en la que vivíamos en la camioneta, porque obviamente yo no quería que supiera dónde estábamos, después, el régimen de visitas siempre lo cumplí, hasta hace un tiempo que dejó de cumplir con el horario en que tenía que traerlo a casa”, explicó.

Comentó: “pasaba horas sin saber dónde estaba, no me contestaba el teléfono hasta que un par de veces, por medio de la policía logré que me lo trajera”.

“Ahora para completarla, él me denunció y no me le puedo acercar, como si yo quisiera verlo, pero me sigue acosando, hace 20 días, a la salida del jardín, cuando fui a buscar a mi hijo, apareció para llevárselo, como lo alcé en brazos, me empezó a golpear, habían un par de padres de testigos”, dijo.

Ella actualmente está alquilando una habitación, donde vive con su pequeño.

“Le he pedido a la jueza Pájaro un botón anti pánico pero no me lo han dado. Muchas veces intenté que entienda que es necesario llevarnos bien por nuestro hijo, pero no entra en razones, tengo todos los mensajes guardados donde me dice que voy a aparecer tirada en una zanja, ya no sé a quién más recurrir”, finalizó, muy angustiada.

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