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Murió Raúl Silva, amigo, compañero, maquinista…

Una foto del recuerdo. Al centro Raúl Silva, acompañado por dos de sus compinches, “Beto” Castillo y “Tati” Murúa. Una foto del recuerdo. Al centro Raúl Silva, acompañado por dos de sus compinches, “Beto” Castillo y “Tati” Murúa.

- PROFUNDO DOLOR EN EL CORDILLERANO -

Un dolor muy grande invade a directivos, ex directivos y trabajadores de El Cordillerano. Es que el viernes murió Raúl Silva, a los 39 años de edad. Estuvo en el diario desde el primer día, cuando apenas era un “purrete”. Sus restos son velados en la sala 1 de la Cochería Franzé, 25 de Mayo 1041, y serán sepultados este lunes a las 16.30 en el cementerio Valle del Descanso.

Por Héctor Arcore
[email protected]

Hay ocasiones en las que nos cuesta creer sobre qué o quién estamos escribiendo. La profesión de periodistas con el correr de los años te va “endureciendo”, haciendo que nos volvamos poco menos que “impermeables” a las noticias, aunque sean de las más duras. Las cubrimos, las escribimos y seguimos con nuestro día a día. Pero… -siempre hay un “pero…”-, cuando la muerte te toca de cerca te conmueve, sacude y hace que por momentos nos replanteemos nuestras vidas.

Y eso nos pasó a todos quienes trabajamos en El Cordillerano. Nos avisaron que había muerto Raúl… por años “Raulito” Silva. Es que ingresó al “staff” desde que “El Cordi” viera la luz. Antes, cuando estaba el Diario Bariloche, “Raulito” trabajaba de “canillita”, pero poco a poco se fue haciendo amigo de los muchachos que trabajaban en el taller de imprenta, en especial de “Beto” Castillo y “Tati” Murúa, y comenzó a aprender el oficio. Tenía apenas 18 años de edad. Y nunca más se fue de la empresa. Arrancó como ayudante, pasó a ser segundo maquinista, y en estos momentos era el maquinista de la imprenta. Fueron muchos años de lucha, de esforzarse por mejorar y de demostrar y demostrarse que podía ganarle la pulseada a la vida, y pasaron 21 años. Y de a poco lo fue logrando. Pero la vida… o la muerte, tiene esas jugarretas que de un momento a otro deja a sus familiares y amigos con un sentimiento de dolor inexplicable.

Estaba bien, si el jueves a la noche, poco antes del cierre, estuvimos charlando y contaba que se encontraba haciendo los trámites para sacar el carnet de conducir porque lo había perdido y mencionaba “las vueltas que tengo que dar…”. Además, programaba su salida del fin de semana. Pero la vida… o la muerte, nos dio un “mazazo” el viernes por la noche, cuando alguien avisó “murió Raúl Silva”. Acompañamos a sus padres y a sus ocho hermanos y hermanas en este momento de tremendo dolor. Que en paz descanses “Raulito”. Tu huella quedará marcada a fuego en El Cordillerano.

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