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A un año del incendio que dejó al bombero al borde de la muerte

La suma del tratamiento de rehabilitación más la fuerza de voluntad que está demostrando, están dando sus frutos y poco a poco comienza a recuperarse. La suma del tratamiento de rehabilitación más la fuerza de voluntad que está demostrando, están dando sus frutos y poco a poco comienza a recuperarse.

- OSCAR SANCHEZ SE RECUPERA POCO A POCO - 

El sábado 31 de octubre de 2015 es un día que quedará para siempre grabado en la memoria de los Bomberos Voluntarios de Bariloche. 

Por Susana Alegría
salegria@elcordillerano.com.ar

Pasadas las 14 horas un llamado informaba de un incendio en el barrio 144 Viviendas de calle Beschtedt casi Ruta 40.

Un miembro del cuartel se descompensó por inhalación de monóxido de carbono, Oscar Sánchez, quien, a un año de aquél trágico momento, recibió a El Cordillerano en su hogar, para contar cómo ha vivido estos 365 días y la situación en la que se encuentra actualmente.

El Cordillerano: - ¿A qué edad entraste al cuerpo de Bomberos?

Oscar Sánchez: - Siempre me gustó la idea pero la vida fue pasando y por una cuestión de tiempos no había probado. Un día trabajando en el taxi, un amigo me avisó que estaban inscribiendo para el curso entonces fui.

Estaba en el límite de edad pero logró anotarse, luego de aprobar una entrevista donde le hicieron un test, ingresó. Le apasionó la actividad y llegó a ser segundo jefe del Cuartel Centro.

E.C.: - ¿Qué te acordás del día del accidente?

O.S.: - Al mediodía me cambié y fui al cuartel porque yo daba el curso de Rescate Vehicular. Cuando estaba armando la clase tocó la alarma interna, la primera que suena, después si hace falta más personal, suena la de calle. Cuando pasé por la guardia me avisaron que era un incendio de departamento, un primer piso alto o segundo piso. Por ser el de mayor jerarquía en ese momento, elegí los chicos que me iban a acompañar y subimos al camión.

A Oscar le cuesta mucho revivir esos momentos, respiró profundo y continuó relatando que “En el camino nos dijeron que estuviéramos alerta porque aparentemente había menores en el interior. Cuando llegamos estaban saliendo llamas por la ventana del dormitorio, le pregunté a un señor y me dijo que los nenes ya estaban afuera”.

E.C.: - ¿Cómo siguió la situación?

O.S.: - En ese momento me distrajo un vecino, que me empezó a maltratar por la demora. Traté de calmarlo, mientras tanto ya había mandado a dos compañeros arriba para que comenzaran a apagar el fuego, a las dos chicas que quedaban abajo les pedí que prepararan las mangueras para que metieran el chorro por la ventana superior. La presión sería suficiente para llegar con el agua por ahí. El muchacho seguía insultándome y no me dejaba trabajar bien, me distraje y no me puse el equipo de aire necesario para ingresar, fue un error muy grave.

Subió y bajó en varias oportunidades, inhalando monóxido de carbono, hasta que de pronto empezó a sentir pérdida de conocimiento y gran debilidad.

E.C.: - Pero no te retiraste al camión en ese momento…

O.S.: - No, porque necesitaba sacar del lugar al muchacho que me seguía, al tirar el agua desde arriba más las mangueras desde abajo, producirían un efecto térmico que lo iba a matar. Para que tengan una idea, ese vapor nos pasa la ropa de nuestros equipos, es como agujas calientes. A este hombre que no tenía equipo, le iba a quemar las vías aéreas.

Escuchó que un compañero le dijo que tuviera cuidado con una escalera, pero él sentía que se caía, supone que se apoyó en algún lado con el brazo porque incluso se sacó de lugar el brazo izquierdo, también cree que se enredó con el equipo y la casaca, lo que le produjo el corte de irrigación sanguínea, por consiguiente el ACV y perdió el conocimiento.

oscar2E.C.: - ¿Cuándo te volviste a despertar?

O.S.: - Sentí que los chicos me estaban sacando acostado en la tabla para afuera del edificio, me desperté unos minutos en la ambulancia y cuando reaccioné del todo estaba en terapia intensiva.

Lo primero que escuchó fue a un médico que le decía los resultados de los primeros análisis de sangre. Una persona puede llegar a tolerar 1,5 de monóxido en sangre, Oscar tenía 5,5.

E.C.: - Tu familia estuvo en todo momento con vos.

O.S.: - Los trámites los hizo mi hermana Mercedes, me hicieron algunas sesiones en la cámara hiperbárica y después me trasladaron a Buenos Aires en el avión sanitario. De golpe me encontraba muy enfermo, en un lugar que no conocía, mis compañeros y mi gente ya no estaban.

E.C.: - ¿Qué sentías en ese momento más allá de angustia?

O.S.: - Bronca, porque lo primero que pensé fue en que no iba a poder seguir trabajando en la escuela, dejaba colgados a un montón de compañeros.

Esa misma bronca que al recordarla lo empuja al llanto una vez más, momentos muy duros que poco a poco comienza a sacar de su cabeza.

E.C.: - Ahora de a poquito empezaste a caminar.

O.S.: - Sí, estoy haciendo la rehabilitación, si Dios quiere va a ser todos los días. Cuando estuve en el centro de rehabilitación en Buenos Aires no pude hacer nada porque tenía una bacteria y me aislaron un tiempo. La burocracia fue el mayor impedimento, planillas que no mandaban desde Bariloche, papeles que faltaban, eso demoraba cada paso que teníamos que dar. Cuando preguntaron a la Comisión si habían enviado lo que faltaba dijeron que sí, pero alguien no había realizado ese trámite, quizás sea porque siempre dije a estas personas lo que pienso.

Otro gran escollo fue cuando con otra de sus hermanas, fue al aeropuerto para tomar el vuelo de regreso a la ciudad, una planilla no había sido llenada correctamente. Esto llevó a que estuviera horas sentado en una silla común esperando, sin poder moverse por sus propios medios, hasta que un bombero de allá, todavía con el drenaje de una cirugía que le habían practicado, fue con su esposa a darle una mano, también colegas de San Miguel viajaron más de dos horas para trasladarlos a un hotel y hacer más leve la espera. Esa burocracia de la que hablaba Oscar, fue superada por la fuerza de otro bombero.

E.C.: - ¿Cómo fue volver a Bariloche?

O.S.: - Cuando volví tuve infección urinaria por bacteria, después me enfermé y me tuvieron que sacar la vesícula, todo se seguía complicando y ni hablar de mi estado de ánimo. 

Cuando se le preguntó cuál fue el incentivo para salir delante de tanta desgracia, contestó entre lágrimas: Toda la fuerza está en la familia.

E.C.: - ¿Cuál es el pronóstico de los médicos?

O.S.: - Todavía estoy en tratamiento por lo de la bacteria, la sonda me molesta un poco para la rehabilitación, pero estoy haciéndola. Mis compañeros del cuartel siempre están pendientes de mí, me llaman por teléfono o me pasan a ver. Ahora ya puedo andar en auto así que cuando puedo paso un ratito a charlar con ellos.

E.C.: - ¿Cómo habías vivido el accidente de Damián Lucero en aquél otro incendio?

O.S.: - Fue un golpe bajo para todos, muy duro, no sabés qué hacer de tanta impotencia. Yo estuve en esa salida con ellos. Para mí, ya en ese momento, la Comisión Directiva no acompañó como debía, después me tocó vivirlo en carne propia. Trabajé muchos años en una escuela de fútbol y cuando la contención o el trabajo están ausentes, se nota, por eso nunca me quedé callado, porque lo que un bombero pide, es pensando en todos los compañeros, entre el cuerpo Activo o de Reserva, no hay egoísmos, nosotros sí somos una gran familia. Si no servís para un cargo, tenés que dejar que vengan otros con nuevas ideas.

E.C.: - ¿Qué querés hacer cuando estés totalmente recuperado?

O.S.: - Quiero volver a ser bombero activo y continuar dando clases en la Escuela de Capacitación.

Al hablar de la futura construcción de la Escuela de Capacitación en un espacio propio, expresó: “es lo que Bariloche necesita, un lugar exclusivamente para la preparación de nuestra gente, hasta ahora para hacer cada práctica hay que salir a buscar descampados y eso es una traba”.

El Vertedero

Con respecto al Vertedero, Sánchez dijo que “ya no tienen que ir más los bomberos al lugar, son quemas controladas, pero eso es como un incendio industrial sumamente tóxico, también para los vecinos que viven en ese sector”.

Actitud de los vecinos

Ante un incendio de vivienda, la reacción de los vecinos es incierta. Algunos intentan ayudar y otros, como el caso que contó Oscar, intervienen de manera tal que llevan a que un bombero se distraiga y ponga en riesgo su vida o la de sus compañeros. También es noticia corriente que el personal es agredido con piedras o botellas, olvidando el detalle de que están allí por vocación, sin ninguna clase de interés económico.

Como dijo el jefe del Cuartel Centro, Raúl Rojo, cuando mantuvo una charla con El Cordillerano, “los bomberos siempre llegamos después de que se declaró el fuego, antes es imposible adivinar dónde va a ser”, y es así, tardan sólo el tiempo que necesitan para ponerse el equipo y salir.

Si el incendio es de noche, se pide a quienes se acerquen a tomar fotografías, que traten de no utilizar flash en sus cámaras, porque para los bomberos que están trabajando, esas luces pueden ser tomadas como un posible cortocircuito o futura explosión. Cosas a tener en cuenta.

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