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2018: año eleccionario clave en América Latina

La Argentina cumplimentó sus compromisos electorales durante el año que se va pero en el resto de América Latina, 2018 resultará un período candente cuyos resultados pueden tener consecuencias en el país. En efecto, durante el año que viene se celebrarán elecciones presidenciales en Brasil, Venezuela, México, Colombia, Paraguay y Costa Rica. Más allá del carácter limítrofe de Paraguay, en Buenos Aires todos los ojos se dirigirán al principal socio en el MERCOSUR.


El diseño del escenario regional también se jugará en México y en Colombia, lugares claves para constatar si consolida el predominio neoliberal-conservador en la región o bien, si logran recomponerse las fuerzas que se consideran a sí mismas progresistas. De todas maneras, a la luz de los intereses argentinos e inclusive barilochenses -a raíz de la incidencia que el mercado turístico de aquel país tiene en las cuentas locales- será central el acontecer brasileño.

Entre los vecinos más importantes para la economía argentina, Lula da Silva aparece como el principal favorito, tanto para los propios como para los extraños. Inclusive los grandes diarios adversos, le adjudican una intención de voto que supera el 35 por ciento. Su perseguidor inmediato está a 20 puntos de distancia… Se trata del militar retirado Jair Bolsonaro, quien aparece en escena como otro “caso” del crecimiento de la ultraderecha a escala planetaria.

En efecto, Bolsonaro lleva el mote del “Trump brasileño” por su facilidad para acuñar frases detestables, del tipo “los negros no sirven ni para procrear” o “no te violo porque no lo mereces”. Al menos en el futuro inmediato, difícilmente se convierta en un rival de cuidado para el ex presidente. En los últimos sondeos, el partido del actual presidente brasileño, Michel Temer, ni siquiera figura en la categoría “otros”.

Puede aventurarse que el panorama de la geopolítica sudamericana cambiaría bastante si el PT retornara al poder en Brasil, que es por lejos la principal economía de la región. Pero para tener chances de acceder a Brasilia una vez más, Lula no tiene tanto que temer a sus contrincantes sino al Poder Judicial. El próximo 24 de enero, se ratificará o no la condena por nueve años y medio que recibió a raíz del caso “Lava Jato”. Curiosas las posibles bifurcaciones en la vida del ex dirigente gremial: la prisión o Planalto.

México es otro escenario de fuerte incidencia regional. En este caso, los comicios se celebrarán el 1º de julio y el dato tiene que ver con las altas chances en respaldo de Andrés López Obrador, quien perdió en 2006 y en 2012 pero con fuertes denuncias sobre fraudes en su contra. La importancia económica de México es muy relevante en el contexto latinoamericano y también cobra trascendencia a escala regional por sus relaciones con Estados Unidos. El tambaleo sería considerable si las expresiones de centroizquierda consiguen interrumpir décadas de neoliberalismo demasiado cercano al narcotráfico.

Su principal contendiente es José Antonio Meade, quien buscará asegurar la continuidad del PRI después de un período más bien desafortunado de Enrique Peña Nieto. Meade fue funcionario público en las últimas dos décadas pero siempre como resultado de designaciones, es decir, no tiene experiencia electoral. El tercero es Ricardo Anaya, candidato por una coalición que desorienta entre el PAN –expresión de la derecha- y el otrora centroizquierdista PRD.

Además, el proceso mexicano llama la atención por la decisión que tomaron organizaciones indígenas de participar en la compulsa electoral. Es noticia la participación de María de Jesús Martínez, una médica tradicional que cuenta con el impulso del Congreso Nacional Indígena y el apoyo del EZLN. Más allá de sus chances concretas de disputar poder institucional, se interpreta la candidatura de Marichuy como una renovación de la cuestionada democracia mexicana.

Más cerca de las fronteras argentinas, en Paraguay la cita con las urnas se pactó el 22 de abril. En este caso, la disputa será entre el oficialista Partido Colorado y la alianza que conforman el Partido Liberal y el Frente Guasu, del ex presidente Fernando Lugo, el primero en la región en sufrir una especie de golpe de Estado parlamentario. El oficialismo lleva como candidato a Mario Abdo Benítez mientras que la oposición jugará su suerte con Efraín Alegre.

También reviste interés para la Argentina el proceso eleccionario en Venezuela, que aún no tiene fecha. Los herederos políticos de Hugo Chávez procurarán la reelección de Nicolás Maduro, quien tiene a su frente un panorama favorable ante la dispersión de la oposición de derecha y la ausencia de liderazgos en ese espacio. El principal problema de Maduro es la situación económica que hace cuatro años asfixia la normalidad de su pueblo. Buenos Aires seguirá de cerca estos procesos, con la mira puesta en 2019.

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