Menu
denuncia-whp

Desmenuzar más allá de los homenajes superficiales

Las deliberaciones de la célebre Asamblea del Año XIII arrancaron un día como hoy, 204 años atrás. La conmemoración no debería soslayar la crítica histórica, porque si bien la reunión adquirió importancia desde un punto de vista simbólico y avanzó en medidas de estricta justicia, fracasó en cuanto a sus objetivos iniciales y además, implicó un triunfo político de la facción que más tarde se conocería como unitaria.


Se suele ponderar que la Asamblea estableciera el Escudo Nacional Argentino, aunque en términos estrictos no fue así porque simplemente, la Argentina todavía no existía. Más bien, el órgano ordenó que se adoptara un sello para la papelería oficial y la moneda que reprodujera “el mismo sello de este cuerpo soberano, con la sola diferencia de que la inscripción del círculo sea la de Supremo Poder Ejecutivo de las Provincias Unidas del Río de la Plata”.

En materia de monedas, la “Asamblea General Constituyente” ordenó al Poder Ejecutivo que se instituyeran nuevas para dejar de usar las efigies de Carlos IV y Fernando VII. Las de plata deberían contar con, “por una parte el sello de la Asamblea General, quitado el sol que lo encabeza y un letrero que diga alrededor: Provincias del Río de la Plata. Por el reverso un Sol que ocupe todo el centro, y alrededor la inscripción siguiente: En Unión y Libertad...” Las de oro sumarían además “trofeos militares, consistentes en dos banderas de cada lado, dos cañones cruzados y un tambor al pie”.

Al influjo del centralismo, una de las primeras medidas que anunció la Asamblea fue considerar a los diputados como “de la Nación” y ya no “de los pueblos”, es decir, de las provincias. Además, el órgano negó que desde entonces en adelante, los cabildos tuvieran el derecho de reemplazar a sus representantes, originalmente designados en esos ámbitos. Entonces, si bien en las denominaciones y actos simbólicos se mantenía la designación de Provincias Unidas del Río de la Plata, en las medidas de fondo se caminaba hacia una “Nación” a la manera unitaria.

En los hechos, meses más tarde la Asamblea se negó a incorporar a los diputados electos en la Banda Oriental durante el Congreso de Tres Cruces. Los frustrados legisladores eran partidarios de Artigas, el más lúcido de los caudillos federales. Bajo el influjo de los porteños, el cuerpo arguyó formalidades y marginó a los orientales, que traían instrucciones precisas. Entre éstas se destacaba una declaración de independencia respecto de España y la adopción de un gobierno federal para la organización de las Provincias Unidas. Como decíamos más arriba, si la Argentina todavía no existía, Uruguay menos todavía... La Banda Oriental era parte integrante de las Provincias Unidas del Río de la Plata y además, la influencia de Artigas se extendía más acá del charco.

Si bien no prosperó la intención todavía minoritaria de avanzar hacia la independencia, la Asamblea del Año XIII fue la primera instancia institucional después de 1810 que no incorporó el juramento de fidelidad al monarca español, por entonces, Fernando VII. Para corroborar que el fraccionamiento del viejo virreinato en varias repúblicas pequeñas todavía no estaba en la cabeza de nadie, las deliberaciones se llevaron a cabo bajo un espíritu americanista. En efecto, en la fórmula de juramento que se exigía a los diputados, se decía: “¿Prometen a la patria desempeñar fiel y exactamente los deberes del sublime cargo (…) promoviendo los derechos de la causa del país al bien y felicidad común de la América?” Al menos de la boca para afuera, todos dijeron que sí.

También suele suponerse erróneamente que la Asamblea que hoy se conmemora abolió la esclavitud de los africanos aunque en realidad, debería precisarse. En primera instancia, los impulsores del congreso pensaban en la liberación de todos los esclavos en las Provincias Unidas pero se recibieron airadas protestas por parte de Brasil, cuya corte previó una fuga masiva de esclavos al territorio liberto. En Río de Janeiro pesaba mucha la opinión de Gran Bretaña y se sabe, muchos de los integrantes del partido centralista luego unitario, hubiera preferido que Londres ocupara el lugar de Madrid. En consecuencia, sólo se dictó la “libertad de vientres”, es decir, se declararon libres a los hijos de los esclavos que nacieran en las Provincias Unidas desde ese momento en adelante.

En cambio, sí fueron trascendentes varias disposiciones del cuerpo en materia de lo que hoy llamaríamos derechos humanos. Por ejemplo, se abolieron la Inquisición y las torturas. Asimismo, se derogaron la mita, la encomienda, el yanaconazgo y el servicio personal de los indígenas, auténticas vergüenzas de los tiempos coloniales. También suprimió los títulos de nobleza. En definitiva, una suma de avances muy parciales con prevalencia de espíritus facciosos.

volver arriba
Gif cordillerano V2 Invierno

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: noticias@elcordillerano.com.ar