Menu
denuncia-whp

El régimen de propiedad intelectual condiciona el futuro

Mañana se pondrá de relieve el Día Mundial de la Propiedad Intelectual. Con su establecimiento cada 26 de abril, se aspira a fomentar el debate sobre el papel que desempeña el concepto a la hora de alentar la innovación y la creatividad. En su edición 2013, la jornada gira en torno a “La nueva generación. ¿Cómo ve el futuro? ¿Quiénes serán los nuevos protagonistas del cambio?” Incógnita que sería interesante develar.

La propuesta se remonta a comienzos del siglo en curso, cuando con el ánimo de difundir el conocimiento sobre Propiedad Intelectual, los estados que son parte de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) consagraron al 26 de abril porque esa jornada de 1970, entró en vigor el convenio internacional que rige en la materia. Su intención es que cada año, se hable de la temática y se pueda demostrar cómo el sistema de la Propiedad Intelectual contribuye al florecimiento de la música y las artes, además de fomentar la innovación tecnológica cuya evolución puede constatarse a diario.

Quizá haga falta comenzar desde el principio... La noción de Propiedad Intelectual se relaciona con las creaciones del intelecto, es decir, las invenciones, las obras literarias y artísticas, los símbolos, los nombres, las imágenes, los dibujos y los modelos que se utilizan en la actividad mercantil. En ese marco, se divide usualmente en dos categorías: la propiedad industrial y el derecho de autor.

La primera de ellas incluye las invenciones, patentes, marcas, dibujos y modelos industriales, al igual que las indicaciones geográficas de procedencia. La segunda abarca las obras literarias y artísticas, tales como novelas, poemas y obras de teatro, películas y creaciones musicales. También las obras de arte, léase dibujos, pinturas, fotografías y esculturas. Además cuentan aquí los diseños arquitectónicos.

Para el último caso, los que se relacionan con el derecho de autor son los que ejercen los artistas intérpretes y ejecutantes sobre sus interpretaciones y ejecuciones. Además, los derechos de los productores de fonogramas sobre sus grabaciones y los derechos de los organismos de radiodifusión sobre sus programas de radio y de televisión. Así de complejo es el panorama.

Ante los crecientes reclamos que se produjeron en las últimas décadas, la OMPI considera que “las innovaciones y expresiones creativas de las comunidades indígenas y locales también constituyen propiedad intelectual, pero al ser tradicionales quedan al margen de la protección que confieren los actuales sistemas de Propiedad intelectual”.

No obstante, admite la entidad internacional que “el acceso a los recursos genéticos y a la participación equitativa en los beneficios que de ellos se derivan, también plantea problemas al sistema de Propiedad intelectual. En respuesta a esta problemática, la OMPI ha comenzado a ejecutar programas normativos y de fortalecimiento de capacidades con el fin de preparar medidas prácticas y jurídicas que sean equilibradas y adecuadas”.

La precedente es una de las discusiones que está en el centro de la escena a la hora de interpretar las nociones sobre propiedad intelectual, porque ya son demasiados los casos en que las trasnacionales patentan determinada semilla o conocimiento tradicional y a partir de esa formalización, la utilización de un bien que antes era común pasa a convertirse en lucro y la rentabilidad que deriva se aprovecha de manera privada. Ya no colectiva.

Es que se define como patente a “un derecho exclusivo que se concede a una invención, es decir, un producto o procedimiento que aporta, en general, una nueva manera de hacer algo o una nueva solución técnica a un problema. Para que sea patentable, la invención debe satisfacer determinados requisitos. La cuestión se torna irritante cuando una compañía japonesa, estadounidense o europea, registra como “nueva manera de hacer algo” una práctica culinaria o medicinal que lleva siglos de existencia en América, África o Asia.

En relación a la consigna que se fijó para la jornada de mañana, la OMPI supuso que “predecir el futuro es, en el mejor de los casos, una tarea incierta, pero eso no nos impide intentarlo”. Es que “al tener un acceso cada vez mayor a la información, la comunicación instantánea, las nuevas formas de colaboración y participación colectiva, nuestras predicciones son cada vez más frecuentes, más atrevidas y más acertadas”.

En ese sentido, la entidad anticipó que ya se sabe que “pronto los autos se conducirán solos. Que la vista y el habla –en definitiva, nuestro cerebro– interactuarán directamente con las computadoras y las manejarán con precisión. A su vez, las computadoras serán cada vez más pequeñas y las llevaremos puestas o directamente dentro de nuestro cuerpo”. Desde ya, “ello incidirá profundamente en nuestra forma de vivir, de pensar, trabajar, aprender, curarnos y entretenernos”.

Si “lo que antes era ciencia ficción ahora es realidad. ¿Qué nos espera? ¿Cuál es el futuro más allá del futuro? ¿Qué tecnologías desconcertantes son por ahora tan sólo una idea que agita la mente de un joven ingeniero? ¿Quién creará la próxima revolución en Internet que volverá a cambiar la forma que tenemos de comunicarnos? ¿Qué nueva música surgirá de un garaje para sacudir las pistas de baile de todo el mundo o exasperar a los doctos? ¿Cuáles serán los grandes artistas e innovadores del mañana? ¿Cómo trabajan, cómo crean? ¿Y cómo harán para comercializar sus creaciones en un mundo en el que las fichas del juego se mueven prácticamente todos los días?”, se preocupa la OMPI.

Es verdad que dar respuesta a tantos interrogantes corresponde a integrantes de próximas generaciones porque desde ya, la tarea excede y en mucho al promedio de quienes hacemos este diario... Desde la perspectiva argentina, sí podemos decir que el país adhirió a la OMPI en 1980 y que cuenta con un vasto cuerpo normativo que legisla sobre las diversas facetas de la materia. Como todos, el asunto debe pensarse desde los intereses de la mayoría y la reafirmación de la soberanía.

volver arriba
Gif cordillerano V2 Invierno

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: [email protected]