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Realidad que puede resultar tan lejana como dramática

Los informes que suele dar a conocer la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) indica que el desplazamiento forzoso entre fronteras lejos de atenuarse, va en aumento. Por ejemplo, en 2011 se registró la mayor cifra de personas que se convirtieron en refugiados desde 2000. El fenómeno cobró relieve en la víspera, ya que si bien en la Argentina es el Día de la Bandera, el 20 de junio es también para la “comunidad internacional” el Día Mundial del Refugiado.

El estudio que periódicamente da a conocer ACNUR lleva como titulo “Tendencias Globales” y en su edición 2011 detalló por primera vez el alcance del desplazamiento forzoso que resultó de una serie de crisis humanitarias. La sucesión de episodios arrancó en rigor a fines de 2010 en Costa de Marfil y siguió con las crisis en Libia, Somalia y Sudán, entre otros lugares. En consecuencia, la cifra de nuevos desplazamientos forzados en 2011 rondó los 4,3 millones de personas. Entre ellas 800 mil huyeron de sus países y cruzaron fronteras, para convertirse en refugiadas. A esa cifra habría que actualizarla con la situación en Siria.

Durante la presentación del informe, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados expresó que “el año 2011 ha sido testigo de un sufrimiento a escala épica. Ha sido tan elevado el número de personas que se han visto envueltas en situaciones de conflicto en tan poco tiempo, que ha tenido un coste personal enorme para todos los afectados”. Según António Guterres , “de lo que sí podemos estar agradecidos es de que el sistema internacional de protección para estas personas se haya mantenido firme en su mayor parte, y que las fronteras hayan permanecido abiertas. Han sido momentos de ponerse a prueba”, resaltó.

A escala planetaria, más de 42 millones de personas se encontraban en 2011 como refugiados. Algo más de 15 millones, fuera de las fronteras de sus países de origen. En tanto, poco más de 26 millones revistaban como desplazados internos. Por otro lado, otros 895 mil era solicitantes de asilo. Pero más allá de la frialdad de las cifras, hay que tener presente que detrás de cada número se disimula mal un auténtico drama.

No obstante, a pesar de la magnitud del drama, la cifra total de desplazados por conflictos fue menor que en 2010, cuando totalizaron casi 44 millones de humanos. La disminución se explica según la ACNUR, por el “efecto compensador que ha supuesto el retorno a gran escala de personas desplazadas internas que han regresado a sus hogares en 2011”. Se trata de más de tres millones de individuos, “la cifra más alta de retornos de desplazados de la última década. En relación a los refugiados y aunque se haya producido un incremento en la repatriación respecto al 2010, el año 2011 ha sido el tercer año más bajo en retornos (532.000) de la última década”.

Si se tiene en cuenta una mirada de mediano plazo (una década), el informe destaca tendencias preocupantes. En primera instancia, resulta claro que el desplazamiento forzado afecta a un número cada vez mayor de personas a nivel global, con una media anual que sobrepasó los 42 millones en los últimos cinco años. En segunda, se puede apreciar que una persona que se convierte en refugiado, tiene muchas más posibilidades de permanecer en esa situación por muchos años. La condición de refugiado implica que la gente vivirá en un campo o en situaciones de precariedad en algún barrio urbano. En ese sentido, entre más de 10 millones de refugiados que subsisten bajo el amparo de ACNUR, poco más de siete millones llevan más de cinco años viviendo en el exilio, mientras aguardan una solución a su situación.

Si se considera en conjunto, Afganistán es doce años después de la invasión militar estadounidense y europea, el mayor productor de refugiados, con casi 3 millones. Le sigue Irak, otro país que resultó bendecido por la “democracia” y la “libertad” de las potencias occidentales, con casi un millón y medio. En la vergonzosa “tabla” sigue Somalia, con poco más de un millón. Después, el castigo se centró en Sudán, con 500 mil desplazados y en la República Democrática del Congo, con 491 mil. Insistimos en que falta procesar las cifras sirias.

La ACNUR estableció que “unas cuatro quintas partes de la población mundial de refugiados han huido hacia sus países vecinos y esto se refleja en las importantes bolsas de refugiados que hay, por ejemplo, en Pakistán (1,7 millones), Irán (886.000), Kenia (566.500) y Chad (366.500). En cuanto a los países industrializados, Alemania encabeza la lista como el país que más refugiados acoge con 571.700. Sudáfrica fue el país con mayor número de solicitantes de asilo (107.000), una situación que se ha venido manteniendo así desde hace cuatro años”.

Cabe recordar que el mandato original de ACNUR consistía en ayudar a los refugiados, pero durante las seis décadas que lleva trabajando desde su creación por la Asamblea de la ONU, su trabajo creció para ampliar la asistencia a muchos desplazados en el mundo. También socorre a los apátridas, personas que carecen de una nacionalidad reconocida. El informe “Tendencias Globales 2011” señala que sólo 64 países proporcionaron datos sobre personas apartidas. Se supone que ACNUR sólo pudo registrar cifras sobre un cuarto de la población mundial de apátridas, que se estima en unos 12 millones.

Una resolución especial de la Asamblea General de la ONU que se adoptó por unanimidad en 2000, designó al 20 de junio de cada año como Día Mundial del refugiado. En primera instancia, fue una manera de expresar solidaridad hacia África, el continente que alberga a la mayoría de los refugiados del mundo. Una realidad que nos podrá parecer lejana, pero resulta igual de conmovedora.

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