Menu
denuncia-whp

Una herencia propia que todavía no se valora

El 4 de noviembre de 1780 comenzó la así llamada rebelión de Túpac Amaru, la mayor que conocieran hasta entonces las colonias de todas latitudes. Durante su transcurso se armaron aproximadamente 100 mil americanos de origen y pertenencia indígena. Treinta años antes de la emancipación, los seguidores del inca proclamaron la libertad de América.

Fue el golpe más fuerte para el imperio español desde 1492. El jefe del gabinete de Carlos IV y favorito de la reina, Manuel Godoy, exclamaría más tarde: “Nadie ignora cuánto se halló cerca de ser perdido, por los años de 1781 y 1782, todo el virreynato del Perú y una parte del de la Plata cuando alzó el estandarte de la insurrección el famoso Condorcanqui, más conocido por el nombre de Túpac Amaru”.

Entre el 4 de noviembre de aquel año y el 18 de mayo de 1781, una parte importante de los pueblos originarios americanos recuperaron la libertad que habían perdido con la llegada de los ibéricos a estas latitudes. En verdad, al período hay que extenderlo hasta 1784 ya que hasta entonces continuaron las rebeliones que comandaron diversos jefes indígenas, tanto en Perú como en el Alto Perú e inclusive, el actual norte de la Argentina. La insurrección alcanzó una longitud de 1.500 kilómetros y fue secundada por líderes como Micaela Bastidas Puyucawa, esposa de Túpac Amaru; Julián Túpac Katari; Diego Cristóbal Túpac Amaru; Mariano Túpac Amaru; Miguel Túpac Amaru; Andrés Túpac Amaru y Dámaso Katari, entre otros. Todos ellos y sus familias completas sufrieron el mismo tormento que el sucesor del Inca.

Hacia noviembre de 1780, Condorcanqui no hizo más que retomar el estandarte de Juan Santos Atahualpa, que a su turno se había levantado entre 1742 y 1761. Nunca fue vencido por los españoles. Santos Atahualpa llegó a crear un estado libre de la dominación realista en la selva central del Perú con extensiones hacia el Matto Grosso, en alianza con varias etnias guaraníes. Como puede advertirse, la Revolución de Mayo no nació de un repollo pero en el perfil de país que diseñó la Generación del 80, los antecedentes indígenas de la gesta de la Independencia no cuadraban. Suponemos entonces hoy que la emancipación nacional fue obra de unos cuantos comerciantes y abogados que habían leído a Rousseu cuando en realidad, los intentos libertarios tenían al menos seis décadas de existencia, cuando se reunió el célebre Cabildo Abierto.

Aquel 4 de noviembre, el Inca detuvo al odiado corregidor Arriaga y seis días después, mandó ejecutarlo en la plaza de Tungasuca, ante una multitud de indígenas y mestizos que no podía dar crédito a los hechos. Continuó Túpac Amaru al mando de sus hombres con la liberación de esclavos en las encomiendas y obrajes. Las riquezas de las fincas se repartían entre los pobres americanos y por eso, la rebelión se extendió como reguero de pólvora.

“Causa admiración al ver la prontitud con que obedecieron las voz de este Rebelde en todo el Reino del Perú, pues se sabe notoriamente que en toda la costa de Arica, Tacna y Huantajaya hicieron los indios iguales muertes, robos y atrocidades que en la Sierra, manteniéndose sin sujeción alguna. Y hasta los bárbaros Mocovíes y Pampas de la parte de Jujuy y Salta, tuvieron noticia de esta rebelión, y salieron de sus términos insultando e intentando asolar estas dos ciudades, en donde tuvieron  la fortuna de haber llegado a ese tiempo la Compañía de Granaderos del regimiento de Saboya, que venía de Buenos Aires, con la cual pudieron resistir sus terribles invasiones. También los Chiriguanos de la frontera de Tomina, hicieron sus salidas costosos con los deseos que tuvieron de conocer al Titulado Rey Túpac Amaru.(...) Pocas veces se habrá visto desolación tan terrible, ni fuego que con más rapidez se comunicase a tantas distancias, siendo digno, de notar, que en 300 leguas que se cuenta de longitud, desde el Cuzco hasta la frontera del Tucumán, en que se contienen 24 provincias, en todas prendió casi a un mismo tiempo el fuego de la rebelión”. Testimonio de dos relaciones españolas de la época...

En el curso de la insurrección, los rebeldes proclamaron la Independencia de América. Su declaración es uno de los documentos que no debería dejar de leerse a la hora de estudiar el camino que terminó en julio de 1816 para las Provincias Unidas del Río de la Plata. Túpac Amaru no fue original: prácticamente repitió los argumentos del Manifiesto por la Independencia de América que elaboró Juan Vélez de Córdova y se proclamó en la revolución de Oruro del 8 de julio 1739. Claro que la diferencia entre el proyecto de Condorcanqui y el que luego triunfaría en el siglo siguiente, radica en que el Inca se refería a una nación india, mestiza y criolla con hegemonía indígena, en lugar de una hispana, blanca, criolla y británica, que luego exterminaría -o querría exterminar- a los pueblos indígenas.

Túpac Amaru derrotó a las tropas realistas en la batalla de Sangarará el 18 de noviembre de 1780. “La tropa al mando del señor mariscal de campo, don José del Valle, volvió al Cuzco muy disminuida por muertos y  desertores, y los que entraron en dicha ciudad causaban compasión, viéndolos cubiertos de piojos, muchos o los más descalzos y otros envueltos en pellejos. Fueron a alojarse en los hospitales, porque de los malos alimentos estaban padeciendo disentería; no tuvieron un colchón, casa de medicina, ni médicos para la curación de los enfermos, y las tiendas de campaña estaban hechas pedazos, de podridas y maltratadas (...)”. Otro relato español.

Luego del triunfo, Túpac Amaru expidió un mensaje a los pueblos del Perú y volvió a convocar a la unidad de indígenas y criollos: “Vivamos como hermanos y congregados en un solo cuerpo. Cuidemos de la protección y conservación de los españoles: criollos, mestizos, zambos e indios por ser todos compatriotas, como nacidos en estas tierras y de un mismo origen”. Quizá por esa perseverancia se difunda tanto su horrenda muerte y tan poco su ideario, profundamente americano.

volver arriba
pueeelo

Si Ud. siente que algún comentario, hecho por lectores, en este artículo o en alguna de nuestras redes sociales lo perjudica, denúncielo haciendo click aqui o telefónicamente al 0294-4431409. 

denuncia-whp

 

Datos de contacto

Diario El Cordillerano
Bariloche Argentina.
F.P.Moreno 975 S.C. de Bariloche
Tel: +54-294-4431409
Email: [email protected]