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Columnas abiertas

Cómo manejar los fracasos

El cerebro humano se encuentra en un estado de alerta constante, lo que se conoce como “piloto automático”, y lo hace porque está buscando algún peligro. Esto está relacionado con nuestro instinto de supervivencia que nos lleva, cuando ingresamos en algún lugar, a recorrerlo mentalmente para comprobar que no exista ningún peligro.

Primero Persona, ¿Cómo lo hacen?

Es el diario de viaje de un pediatra paliativista hacia el interior de sí mismo. Utilizando el relato y la reflexión como aliados intentará encontrar alguna respuesta a las tantas preguntas que irán aflorando en su actividad profesional.

Rechazo a la flexibilización de la Ley de Glaciares

El partido RIO expresó su rotundo rechazo ante la posibilidad de una flexibilización de Ley de Glaciares que impulsa el gobierno nacional. “Es inadmisible todo intento de modificación de la Ley de Glaciares para beneficiar a las empresas que explotan minería a gran escala en la cordillera de los Andes. El bien más preciado que tenemos es el agua y debe ser la prioridad”, precisó la senadora nacional Magdalena Odarda.

Ausencia de referentes honestos

- ALGO MAS QUE PALABRAS - 

Nunca es tarde para reconducir existencias y, por ende, también podemos reinventarnos otro orbe más humano y habitable. Querer es poder. Quizás sea importante recuperar entornos más virtuosos para poder huir de las mil esclavitudes que nos acorralan en el momento actual. A mi juicio, lo prioritario es rescatar tantas dignidades perdidas, cuestión que merece la pena alentar, junto a la ética, la solidaridad y el bien global, abecedarios que deberían estar en el centro de todas las políticas y de todos los gobiernos. No olvidemos que gobernar también es rectificar cuando haya que hacerlo.

EMOCIONES ENCONTRADAS: ¿Se lustra?

Así sonaba la voz de aquellos pibes lustrabotas, ya prácticamente extinguidos de las veredas. Vaya a saber si porque hay más trabajo o por tanto sintético, zapatilla y gamuza hirieron de muerte a la actividad. Aquellos muchachitos de las barriadas andaban a ras del suelo, mirando pasar la vida por encima de ellos. Toda una metáfora. El cajoncito, que parecía una casita a dos aguas, tenía en el techo una suela marcada en madera, con una depresión para que entre el taco del calzado y, en su interior, guardaba pomadas, tintas, cepillos y franelas. Ubicados en lugares estratégicos de la calle Mitre, donde seguro “estaría el pique”: galería Arrayanes, donde en el fondo estaba la gloriosa confitería Gustavo I, la esquina del Sky bar, la galería frente al Banco Nación, donde al fondo estaba el Ku kú o la entrada del mercado… eran algunos de los puntos estratégicos.

Las “brutales” consecuencias del incremento a los ingresos brutos

- OPINION -

Desde hace años nos hemos acostumbrado a hablar de “relatos”, para identificar aquellas frases que se construyen con el fin de justificar políticas y lograr adhesiones emocionales. No suelen perdurar ya que esas narraciones están, esencialmente, desconectadas de la realidad cotidiana. En política, los relatos son graves; en economía, suicidas.

Visión u obsesión

El obsesivo es aquel que tiene un exceso de meticulosidad. Hay muchas personas que son detallistas. Son muy trabajadoras y eficaces porque siempre están haciendo algo y no pueden detenerse. Pero cuando arrancan una actividad, van abriendo ventanas.

EMOCIONES ENCONTRADAS

El Checho Por Edgardo Lanfré

¡Qué pinta tenía el Checho, mamita! Trababa el lomo a la entrada del boliche y parecía una estatua, se ponía una remera manga corta ajustada, que amagaba rajársele por las galletas de los brazos. El pelo negro, cuidado, con un peinado “a lo Sandro”, con patillas y el ceño medio fruncido, como desconfiando. No solo tenía pinta de guapo, lo era. Una vez se le plantó a un cancherito del turno tarde, a la salida del comercial y lo alineó para toda la secundaria. Era parte de la barra, siempre la rueda de auxilio para lo que fuera: en los picados jugaba donde hacía falta uno, iba adonde decidíamos todos y si había alguna picardía colectiva recomendaba no hacerla, midiendo las consecuencias, pero bancaba la parada. Un caballero el Checho. Llegó a la escuela allá por quinto grado y de ahí fuimos pasando con la barra hasta quinto año. Vivía en un barrio periférico y aunque nunca conocimos su casa, por lo poco que alguna vez contó, nos dimos cuenta que era más bien pobre y que nada sobraba en su casa. Medio duro para las matemáticas, de lengua remolona para castellano pero, con sacrificio, machetes y copiadas lo sacamos adelante entre todos. Él pagaba con honestidad y nobleza, era de una pieza. Heredó una gomería del viejo, era hijo único, lo que lo llevó a desprenderse de nosotros. Unos nos fuimos a estudiar, otros comenzaron a trabajar, casamientos, hijos… en fin, todo lo de un joven camino a la madurez, en un pueblo. 

Cómo ser auténtico

Todos los seres humanos, en algún momento de sus vidas, hacen uso de una máscara. ¿Qué significa esto? Que adoptan actitudes de algo que, en realidad, no son para que la gente no los conozca realmente. Algunos se vuelven expertos en usar máscaras y saben bien cuál colocarse, según la compañía, la situación y el lugar.

La comunicación es bastante más que un espacio de mercado

Avanzar no es tirar a la basura todo lo anterior. Hubo y hay una ley. La 26522 de 2009 que regula los servicios de comunicación audiovisual. Debatida, discutida, criticada, poco aplicada pero ley. Aprobada por las dos cámaras del Congreso y surgida de miles de aportes testimoniados en audiencias públicas en todo el país. Y su valor más importante reside en que es la primera norma sobre el tema sancionada, con todas las formalidades legales y constitucionales, en muchos pero muchos años (su antecedente parlamentario hay que buscarlo en 1954).

EMOCIONES ENCONTRADAS

El gordo de NavidadPor Edgardo Lanfré

Ya se iba yendo la tarde y decidió terminar su tarea. Había ofrecido los billetes de lotería del gordo de Navidad a todos sus clientes y a quienes quisieran escucharlo; en la entrada del correo, a la salida de los bancos, también recorrió los pasillos de la municipalidad y las calles, tentando a vecinos y turistas con algún billete de aquel entero que le quedaba. Decidió rumbear a su casa, ya estaba cansado. Pasó por el mercado y, desde el mostrador, le gritó a Santiago (su carnicero de confianza), que no lo escuchó, por el ruido de la sierra. Le hizo un gesto para que esperara a que termine de cortar. Mientras tanto miró alrededor. Las voces del lugar retumbaban en las paredes del edificio. Otras carnicerías, allá al fondo la pescadería. Las recorrió con la mirada saludando a quienes conocía. 

Ampliar el cableado

Te invito a hacer un ejercicio: pensá en algo que no querés con fuerza. Ahora pensá en algo que deseás mucho. ¿Te sentiste bien cuando pensaste en lo que querés? Seguramente sí. La razón es que, cuando uno piensa en lo que desea, se activan emociones positivas. Lo contrario ocurre cuando uno piensa en lo que no desea.

EMOCIONES ENCONTRADAS

Vamos al cine - Por Edgardo Lanfré

Aquella canción de Serrat que cuenta del viejo cine Roxy, que fue derrumbado y, en su jugar, se construyó un banco, donde los actores hacían fila en las ventanillas o, por las noches, cruzaba el hall un transatlántico, con Fred Astaire y Ginger Rogers en la cubierta, puede hacerse realidad cuando hoy uno visita el supermercado que funciona donde alguna vez estuvo el cine Coliseo. Capaz que se encuentre entre las góndolas a Giuliano Gemma convertido en Ringo, con su Colt 45 cargada en la cartuchera o, en la caja, puede que atienda Gina Lollobrigida, encandilándonos con esos faroles que provocaron insomnio y fantasías en más de una noche.

Una medida supuestamente simpática y aparentemente inofensiva

En los debates entre economistas de las más diversas corrientes, suele coincidirse en que uno de los problemas estructurales de la economía argentina, es el que se identifica como la “restricción externa”. En términos llanos, el que atañe a la generación de las divisas necesarias para financiar las importaciones, pagar la deuda externa, solventar los gastos en el exterior de los residentes en el país, y cumplir con los compromisos institucionales como el costo de la participación en organismos o de los servicios de ese carácter.

Esas divisas fueron siempre insuficientes, aun en años de exportaciones florecientes (ya que en la mayor parte de nuestra historia, la deuda externa las consumía). Únase a ello una mentalidad común, que piensa y valora los bienes en dólares y que ahorra en esa moneda, sustrayéndola a las necesidades de la actividad económica.

Una buena política debe atender esa restricción, ya que su crisis inexorablemente es el anticipo de los descalabros que han signado nuestro pasado.

A pesar de que todos coinciden con ese diagnóstico, el gobierno de Cambiemos ha desplegado, a través de numerosas decisiones, una política económica que desatiende la advertencia. O que, en realidad, agrava el problema. Así, uno de los sectores que más divisas genera (el agrícola ganadero), hoy puede liquidar esos ingresos cuando y donde quiere. Por ejemplo, fuera del país, privando a la economía nacional de los dólares o euros producidos y obligándola a reemplazarlos con endeudamiento.

Un desatino semejante, ha sido permitir blanquear activos externos no declarados, sin obligación de traerlos a la Nación. También lo ha sido, liberar el giro de dividendos al exterior, sin ninguna exigencia de reinversión. La liberación absoluta del mercado cambiario se inscribe en esta lista. Y pueden seguirse enumerando disposiciones semejantes, en número tal que permite pensar ya no en una falta de atención, sino en una decisión deliberada, orientada a lo que se conoce como reprimarización de la economía (volver al país simplemente agroexportador).

Una nueva medida se incorpora a este inventario. Y, como en otras ocasiones, se la presenta bajo una imagen atractiva, marketinera, simpática para los turistas argentinos que salen del país. Con una vestimenta semejante, a nadie se le ocurriría cuestionar el incremento de la franquicia para ingresar bienes del exterior, de 300 a 500 dólares estadounidenses. El turista optimista, que viene de gozar de un merecido viaje placentero, cuando se le informe que no tributará impuestos por una mayor cantidad de las mercaderías que adquirió o por las que compra en el free shopping del aeropuerto (con divisas que salen del país) seguramente no se va a hacer un planteo de política económica.

Esa reflexión hasta le sonará antipática e invasiva de su libertad. Incluso acudirá en su auxilio un argumento oficial: nos estamos igualando a otros países del Mercosur (sin explicarles como neutralizan este nivel esos otros países).

Desde ya ni el turista ni sus libertades son el problema. La cuestión son las medidas descompensadas y que agravan los efectos generales que ya se están padeciendo.

Esta disposición particular, supuestamente benéfica, tiene nocivos efectos en algunas zonas de frontera, donde la mayor liberación de gravámenes afecta y hasta destruye emprendimientos dirigidos a atraer la demanda del viajero. En nuestra provincia esta es una realidad concreta, también ignorada. Incluso livianamente: nada impedía ejecutar esta seudonivelación de franquicias con el Mercosur, dándole tratamientos particulares en las económicas locales de frontera. El ajuste no comprometería el resultado final y, en cambio, no agravaría situaciones regionales ya problemáticas.

El llamado de atención quizás no sea simpático, en tiempos en que merecidamente muchos compatriotas hacen turismo, viajan y descansan. Pero sentimos la obligación de señalarlo, no solo porque la economía de nuestro país no hace paréntesis en sus problemas ni coloca en receso sus signos alarmantes. También porque las cuestiones regionales siguen sin preocupar al gobernante, salvo en los discursos.

Por Silvina García Larraburu, senadora nacional 

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