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Ver nuestra fortaleza interior

Muchas veces, cuando la adversidad nos toca de cerca, no logramos ver nuestra fortaleza interior. ¿Cómo podemos ayudar a alguien que está emocionalmente quebrado por el dolor? Al que se cae y se fractura en sus emociones, es necesario restaurarlo.

Por Bernardo Stamateas

Como lo explico en mi nuevo libro Calma emocional, el término restaurar significa “colocar un yeso”. Si una persona cercana a vos se cae y no se puede levantar sola porque el dolor es demasiado intenso, vos podés colaborar para restaurarla. Tal vez esa persona sufre la herida de haber perdido a un ser querido de repente, sin aviso, por una enfermedad o en un accidente. O de haber perdido su empleo de años y sentir que ya no puede proveer para su familia. Cuando pasamos por tales situaciones, es normal preguntarnos: “¿Cómo sigo adelante?”.

¿Por qué los seres humanos nos quebramos a nivel emocional?

Porque tenemos expectativas sobre la vida, las personas y las circunstancias. Esperamos algo y confiamos en que sucederá. Por ejemplo, esperamos que un familiar gravemente enfermo siga viviendo, o esperamos ascender en nuestro trabajo, o esperamos disfrutar de una familia feliz y unida. Cuando lo que esperamos no sucede (o sucede justo lo contrario), eso nos causa un dolor profundo que en la mayoría de los casos nos desilusiona y nos deprime.

¿Y por qué tenemos expectativas?

Porque aun cuando no nos demos cuenta o no nos consideremos personas creyentes, tenemos fe. Todos tenemos una cuota de fe, aunque sea mínima. Y esa fe la depositamos en una situación o en una persona. Si no funciona como deseábamos, quedamos lastimados. En realidad, nuestra fe se quiebra pero, a la vez, es el combustible que nos permite seguir adelante y no claudicar, pase lo que pase.

Te comparto mi propia definición de fe:

Fe es seguir caminando, seguir adelante, hacia lo que espero.

En estos tiempos tan convulsionados, nuestro mayor desafío quizás es seguir adelante (mantener la fe), precisamente cuando somos sacudidos por las circunstancias y nuestro corazón se fractura de dolor. Estos son algunos de los beneficios de la fe:

-La fe nos libera del estrés porque nos lleva a relajarnos y a esperar lo mejor, aunque al mundo a nuestro alrededor se esté derrumbando.
-La fe nos fortalece y no nos deja bajar los brazos.
-La fe nos brinda la confianza que necesitamos para seguir caminando, con la seguridad de que hay algo bueno hacia adelante.
-Las crisis nos hablan. Las tormentas nos hablan. El dolor nos habla. La fe nos permite acallar esas voces y pensar (y creer) en positivo.
-La fe nos lleva a buscar siempre lo bueno de toda situación, desviando nuestros ojos de lo malo.

Cuando el dolor nos golpea, nuestra estima es afectada y como resultado nos sentimos con miedo e inútiles, como si fuéramos niños. Pero la fe es como una lanza de hierro que podemos usar contra cualquier enemigo que venga a atacarnos, en la forma de enfermedad, pérdida, pobreza, tristeza, depresión, etc. Ella nos permite ver nuestra fortaleza interior y accionar.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a [email protected]

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