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Di Tata Roitberg mantiene en vilo a legiones de lectores

Emilio escribe y disfruta. Emilio escribe y disfruta.

- USA FACEBOOK COMO SE HACIA CON LOS VIEJOS FOLLETINES -

Si se demora en la entrega de las sagas, recibe reclamos desde México y Venezuela. La acción transcurre en Puerto Natales, cuatro décadas atrás. Es ficción pero con marcado contenido descriptivo y social.

Por Adrián Moyano
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En la entrega más reciente, queda claro que el capitán Quiñones detestaba los domingos. Inclusive cuando no estaba de guardia “buscaba cualquier excusa para escaparse de su casa y darse una vuelta por la comisaría” a pesar de los rezongos de su esposa. La mujer podía ensayar reclamos del tipo “es que ya estoy preparando el almuerzo, viejo… En cualquier momento llegan la Mabelita chica con el Juan Andrés y las niñas”. Precisamente, la inminencia de las visitas aceleraba la partida del uniformado…

La trama que elabora desde mediados de 2017 Emilio Di Tata Roitberg puede seguirse -casi- semana a semana por Facebook, suspenso que no sólo experimenta el lector sino también el propio autor. “Es a lo que más le meto pilas en este momento, aparte de terminar otra novela de tipo clásico. Hace poco más de seis meses, empecé con el experimento de publicar una por Facebook aunque en realidad, empecé con la idea de una pequeña historia. Venía publicando varias y un amigo me había contado una muy interesante y por más que quisiera hacerla en formato chiquito, no cabía. Entonces, puse: continúa la próxima semana”.

Esas palabras que parecieran de antaño operaron como un detonador. “Explotó, primero con puteadas: ¡no! ¿Cómo que va a continuar? Entonces, pensé en seguir por ahí”. Hay que recordar que en su libro más reciente, “González Catán”, “uno de los personajes que más pegada tuvo fue una travesti: Rafaela… Este amigo me contó que un tío suyo, en (Puerto) Natales, estaba en pareja con una travesti hace un montón de años. Juntos tenían un cabaret, quilombos con Gendarmería, estaban hasta las manos… Cuando los excarcelaron, ella le vació la cuenta que tenían en común y se escapó con un amante más joven. La travesti es argentina pero igual cambié todos los nombres y muchas de las circunstancias para que nadie se sienta aludido (risas)”.

No caben dudas, Di Tata Roitberg disfruta a la par que sus lectores o más todavía. “Me gustó la historia porque además, cuando empieza la novela el personaje tiene cerca de 80 años y ella alrededor de 50… Bueno, empezó a tener mucha difusión y la siguen de toda Latinoamérica, sobre todo de Venezuela y México. Para mí es algo muy nuevo, aunque no tanto porque mucho de los escritores que nosotros leemos y admiramos en los viejos tiempos publicaban en folletines, porque antes había lugar para la ficción en los diarios. No es que me quiera comparar con ellos, pero es lo que hacían (Charles) Dickens o (Gustave) Flaubert: escribir por capítulos y tirarlos ahí nomás, entonces la dinámica es muy distinta a la de cualquier otro libro que escribí. Como salen, salen… No se pueden corregir”.

Sobre el pucho

No es que el autor de “El Oso” tenga escrita la novela y vaya dosificando sus entregas, “los voy escribiendo (a los capítulos) sobre el pucho, tengo una idea aproximada sobre lo que va a pasar en el futuro pero me van saliendo ramificaciones y personajes nuevos. Más o menos, voy sacando uno por semana y si me atraso mucho, ya me empiezan a bardear… Una vez, uno desde México me escribió: ¡publicá el capítulo, cabrón! Es un incentivo porque a veces te ponés pachorriento y no tenés ganas de escribir, está la idea pero capaz no estás motivado entonces, cuando te putean te motivás un poco”, admitió.

El escritor confió que “también es linda la dinámica porque no podés cambiar lo que ya hiciste. Lo que está, ya está… Y además, muchos de los lectores van sugiriendo cosas. A veces, eso me gusta. La trama tiene algo de fantasía por un lado pero por el otro, trato de hacerla lo más realista posible, como en mis otros libros… Que no pasen cosas inverosímiles. Entonces, a veces las sugerencias son muy buenas pero no las puedo poner porque no caben, pero otras sí. Entonces, van a apareciendo personajes nuevos”.

Si se tiene en cuenta que “González Catán” transcurre precisamente en el Oeste del conurbano bonaerense, puede sorprender el emplazamiento del nuevo opus. “Todo transcurre entre Puerto Natales y Río Turbio, dos localidades que están muy cerca. Empecé a investigar mucho sobre el tema, en el auge del carbón… Generalmente, en todo lo que escribo, me gusta investigar el mundo del trabajo: me llama mucho la atención pero no es que me guste trabajar a mí mismo (risas). Me gusta la parte económica, ahí toda la actividad venía de la pesca o un montón de la gente chilena trabajaba en Río Turbio y el fin de semana, cuando los mineros tenían sábado y domingo libres, tanto chilenos como argentinos se cruzaban a Puerto Natales a gastarse toda la plata que habían ganado”.

Las pequeñas migraciones se explicaban porque “en ese momento, pisaba muy fuerte el capellán castrense de Río Turbio, que no dejaba que hubiera prostíbulos, wiskerías o nada parecido, entonces se iban todos al otro lado, porque además el paso es menos burocrático que acá. Están muy cerca, tipo 30 kilómetros y la cordillera es muy bajita”, señaló Di Tata Roitberg. ”La historia empieza en un momento actual y hace un flashback de 30 años: está situada en los 80 por ahora”, advirtió. Sólo por ahora…

Con anclaje en la realidad

 Más allá de la ficción, la nueva propuesta de Emilio Di Tata Roitberg tiene como siempre, una faceta social. “Trato de hacerla con humor para que la gente se enganche pero me interesaba mostrar la parte económica y cultural. No quiero ser pretencioso pero esa es la idea: cómo es la vida de los que recogen mariscos en los canales, la vida de los mineros del lado argentino, que es muy dura… Ahora hay menos, pero cuando era el auge del carbón ganaban muy bien pero no tenían cómo ahorrar porque pagaban todo más caro y se gastaban todo ahí”.

Hasta aspectos de antropología tiene el trabajo del novelista. “Entrevisté a un montón de personas que me contaron cómo era la vida unos años atrás… Había una etnia que vivía en esa zona de los fiordos: los kawésqar. En la parte que yo ubico la historia, muchos era recolectores y todavía son, de mariscos y de los moluscos que están entre el agua y dulce y salada de los fiordos. A veces están semanas marisqueando. Uno de los capítulos está dedicado a Tyson, que es una especie de cacique kawésqar, que cuenta cómo era la vida de ellos antes. Mezclo los capítulos de acción con otros que son más descriptivos”, avisó. Para más datos, no hace falta ir a ninguna librería: la página del autor en Facebook saciará toda curiosidad.

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