Volvieron a esquiar con equipos e indumentaria antigua

El cerro Catedral fue escenario de la décimo quinta edición de la Carrera de la Historia, uno de los eventos deportivos y sociales más coloridos de cada invierno.

La propuesta es reunir a esquiadores que aman el deporte y que concurren con equipos y vestimenta del antaño, utilizada entre los años 1930 y 1990. Así, se pueden ver zapatos de cuero, esquís de madera y bastones de caña coligüe. También pulóveres tejidos a mano, bombachas de esquí y elementos usados hace muchos años.

Varios de los participantes son ex corredores y muchos también instructores de esquí, lo que hace que dominen muy bien las diferentes técnicas utilizadas en el deporte a lo largo de los años. Asimismo, saben esquiar con botas de cuero y esquís de madera, lo que es muy diferente y muchísimo más difícil que hacerlo con los actuales equipos carving.

La Carrera de la Historia se organiza desde 2002, de la mano de Alejandro Delgado, su creador y principal impulsor durante más de una década. Para que perdure, se sumaron tres cosas. En primer lugar la historia y tradición que tiene el cerro Catedral, el centro invernal más importante en lo que tienen que ver con el desarrollo del esquí y las competencias en la Argentina. En segundo término el apoyo de CAPSA, que en mayor o menor medida acompaño cada una de las ediciones, lo mismo que el también histórico refugio Lynch, donde siempre tuvo lugar la reunión gastronómica posterior a la carrera. Por último, resultó fundamental el apoyo de la bodega mendocina Valentín Bianchi, que en cada edición aportó la bebida necesaria para que los participantes la pasen bien y vivan un día de fiesta en la montaña.

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En la presente temporada Alejandro delegó la organización en un grupo de colaboradores, liderados por Julio Fernández, Víctor Díaz, Marcela Berdun y Carlos de Haro. El encuentro fue programado para el domingo 24 de septiembre, pero se adelantó a último momento para el sábado, por los pronósticos meteorológicos desfavorables para el domingo. Asimismo, el viernes por la noche, tuvo lugar un asado de camaradería, en el predio de Tom Wesley, que logró reunir más gente que la carrera en la montaña.       

Competencia en pista Dinko

El encuentro se llevó a cabo en la pista que lleva el nombre por Dinko Bertoncelj, destacado esquiador y montañista, profesor de esquí, quien vive en villa Catedral. La pista se emplaza en la zona de Punta Nevada, paralela a la telesilla Lynch que une la estación superior del Cable Carril con el refugio Lynch.

En primer término se realizaron demostraciones sobre las diferentes formas de esquiar a lo largo de la historia. Descendieron Carles Codina y Carlos Viaene, con equipos Telemark, que permiten movilidad de la bota en el esquí. Posteriormente esquiaron Patricia Noworyta, Víctor Díaz y Carlos de Haro, con la técnica desarrollada por los franceses.

Tom Wesley, Marcelo Viale y Osvaldo Runge bajaron empleando el Stem Cristiania y a su término fue el turno de las técnicas austríacas en paralelo, corto paralelo y wedell. En todos los casos se realizó más de un descenso y las alternativas fueron explicadas por altavoces, para que los presentes puedan seguir con más detalle cada demostración.

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Posteriormente los organizadores plantaron un slalom paralelo en la pista, por el cual descendieron dos participantes en simultáneo, a manera de competencia. Esto resultó muy vistoso, pudiendo observarse la técnica en cada uno de los competidores.

Pasado el mediodía todos concurrieron al refugio Antonio Lynch, en la cima del centro invernal, donde almorzaron en el primer piso. En alguna edición el almuerzo pudo realizarse al aire libre, en la terraza del refugio, pero el sábado el fuerte viento lo impidió. Como es habitual, Ernesto Schilling fue un excelente anfitrión de los asistentes.

En el refugio Lynch se realizó el sorteo de los premios entre los participantes. Este sistema permite premiar a los que concurren con equipos e indumentaria de época y participan de las demostraciones en pista. No se incluyen en el sorteo a los acompañantes ni invitados. Se sortearon varias cajas de chocolate Rapa Nui, aportados por la familia Fenoglio y luego un abono en la guardería de equipos que tiene el CAB en Villa Catedral, para la próxima temporada, que se ganó Víctor Zalazar y unos hermosos bastones antiguos, que recibió Carlos de Haro. Los dos premios más esperados fueron el pase de esquí, por toda la temporada invernal 2018, aportado por CAPSA, y un equipo de esquí con fijaciones, donados por la empresa Scandinavian.

El sorteo favoreció a Alejandra Benavidez, quien se ganó el pase de esquí para el año que viene y Goldi Baratta se llevó los esquís. Goldi estaba muy feliz, ya que durante las exhibiciones se le rompió uno de los esquís de madera. “No es lo mismo, pero el destino me recompensó”, afirmó.

Descenso conjunto a lo de Tage

En el refugio los presentes agradecieron con un fuerte aplauso a la empresa CAPSA por la preparación de la pista para la exhibición y a su director deportivo, Fernando “Lille” Enevoldsen. Asimismo, leyeron una salutación recibida de los hermanos Sebastián y Marco Trappa, quienes habían sido invitados para asistir al evento. “Queremos manifestar nuestra admiración a quienes siguen transmitiendo tanto amor y pasión por el esquí y la montaña. Estamos convencidos que quien conoce y respeta su historia puede proyectar mejor su futuro”, escribieron por WhatsApp.

Este año no se organizó la búsqueda del tesoro (donde se esconden botellas de champagne en la nieve) y la mayoría bajó esquiando en grupo hasta los refugios El Cabo y Cabaña 1600. En ambos lugares descorcharon algunas botellas de espumante. La última parada fue el kiosco de Tage, sin duda el lugar más convocante en la base del centro invernal.

5 Goldi y los esquí

La Carrera de la Historia tiene sus referentes, en particular aquellos que esquían hace muchos años. Uno de ellos es Enrique “Henry” David, quien ya superó los 80 años, pero siempre participa con entusiasmo en los encuentros. En la presente edición concurrió con su esposa, sus tres hijos y algún nieto, todos esquiadores.

Henry sigue esquiando muy bien y hasta le enseño a esquiar a uno de sus nietos. “Es increíble como evolucionaron los esquís y las botas, hoy en día se aprende muy rápido, tanto es así que mi nieto al segundo día ya doblaba bien y podía descender por varias pistas”, explicó.

Es uno de los socios fundadores del Ski Club Bariloche y esquía desde 1944. Cada año participa en la Carrera de la Historia con la pechera y el número 1. Dijo que el encuentro reúne “mucha gente que sigue amando al esquí. Es lindo reencontrarse con esquiadores que conozco desde que sus padres eran solteros. Ello me emociona”. En diálogo con Belén Jonsson, jefa de prensa de CAPSA, relató que “la gente que nos viene a ver transmite su entusiasmo. Es importante poder demostrar el cambio que hubo en el esquí, hoy en día con el material nuevo es mucho más fácil enseñar o aprender, los esquíes viejos se ponen cada vez más difíciles para doblar y los años no vienen solos”. Pero, por lo que se vio en la pista, Henry tiene cuerda para rato.

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