Stag, un gran restaurante de hotel

Los restaurantes de hotel abiertos al público son habitualmente muy recomendables. Su propuesta es en general de excelencia, pues deben lograr que los huéspedes del hotel no emigren hacia otros restaurantes, una práctica habitual en la mayoría de los turistas. Paralelamente deben lograr que los residentes y otros turistas lo visiten, ya que no es habitual concurrir a un restaurante de hotel. 

Stag, en el hotel Charming, tiene una magnífica vista al lago y la naturaleza y fue diseñado en tres desniveles, lo que permite una mayor privacidad durante las cenas o almuerzos. Sus ventanales miran al lago Nahuel Huapi y también hacia los bosques y las montañas, muchas de las cuales dieron origen a los nombres que tiene los departamentos del complejo. 

7 Stag postre

Alberto Holgado, propietario del lugar, lo creó con la firme convicción de hacer algo diferente, tanto en alojamiento como en gastronomía. Por ello, todos los platos de la carta se elaboran con la filosofía “Slow Food”, que propone una cocina elaborada desde los productos frescos. Esto significa que no hay comida pre elaborada y los productos se cocinan cuando llega el pedido a la cocina. Se deberá esperar un poco, pero se tendrá oportunidad de conversar y disfrutar de un entorno muy agradable. En Stag habrá tiempo para disfrutar la comida. Descubrir su sabor, textura y aroma. Disfrutar y compartir una buena mesa. 

Las entradas, que permiten atemperar la espera del principal, son por demás tentadoras. Se puede elegir entre una tarta de cebolla caramelizada con rúcula y crema de queso, el creme brulée de maíz y queso camembert con chutney de tomate o un gravlax de trucha con cítricos, salsa de yogurt y pepinos encurtidos. Todos platos muy bien presentados y que no demandan mayor espera que la necesaria para elegir el vino con el cual se va a acompañar la comida. Otra opción de entrada es el huevo poché con puré de papas y jamón crudo o una ensalada de verdes y crudités. 

Para los principales se puede elegir entre una trucha, pechito de cerdo, lomo de ternera o gigot de cordero. Cada uno acompañado con una guarnición. También hay pastas y fondue de queso para compartir. 

Los postres siempre fueron una especialidad en Stag. Ricos y pictóricos. Recomendables el mousse de limón, con brownie de chocolate, sopa de frutillas con helado de crema americana y el coulant de chocolate con peras asadas y granizado de vermouth. Otra opción es el helado artesanal con crumble de frutos secos o las frutas finas maceradas con espuma de crema inglesa.  

La carta de vinos también merece una distinción. Los tintos y blancos aparecen divididos por cepas y hay botellas de alta gama, como el Tito Zuccardi, de Valle de Uco, Mendoza, un blend elaborado con Malbec, Cabernet Sauvignon y Ancellota o el Vistalba Corte “A”, también mendocino, que tiene Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda.

Si bien la mayoría de los vinos son de Mendoza, hay buenos exponentes de Río Negro y Neuquén. Se puede degustar un Viogner Reserva de la bodega Del Fin del Mundo, el Malbec A Lisa de Noemia, el Pino Noir de Barda o el Cabernet Sauvignon Reserva Del Fin del Mundo, elaborado en San Patricio del Chañar.

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