La fotografía también desciende por Catedral

- Pablo Passerieu y Gustavo Castro - 

Lograron trasladar su pasión por la fotografía hacia un trabajo profesional. Durante los inviernos retratan a turistas en las pistas del Catedral y en verano haciendo rafting por el río Manso. Hace una década que trabajan juntos. 

Evaluaron la presente temporada como “muy positiva para esquiar” pero nada especial en la fas comercial. “Este invierno hubo buena nieve y las pistas lucieron en impecable estado. Se pudo esquiar muy bien, algunos días fueron inolvidables”, afirmaron. No obstante, reconocen que también en la montaña el mundo fotográfico cambió y hoy los modernos celulares son una seria competencia para la fotografía comercial.

Pablo empezó en la escuela de esquí Extrem, hace 15 años. Previamente se desempeñó como camarógrafo, haciendo videos de estudiantes y en eventos deportivos. Gustavo compró una cámara digital profesional en 2007 y comenzó a trabajar para la Escuela Argentina de Snowboard. “Fui uno de los primeros en vender fotos en CD de la montaña”, recuerda. Pronto comenzaron a trabajan juntos, pese a ser muy diferentes: Gustavo hace snowboard y usa Nikkon y Pablo es esquiador y tiene Canon.

Passerieu reconoce que a lo largo de la última década la fotografía cambio radicalmente. El primer cambio fue la venta de fotos digitales y la baja del papel. “Las copias se entregaban al día siguiente y eventualmente se visitaba a algún turista en el hotel. Hoy todo es más rápido, pasan por nuestra oficina, eligen las tomas y se las llevan en un CD”, detalló.

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Otro hecho que modificó el trabajo fotográfico fue la aparición de los teléfonos celulares que filman y fotografían en alta definición. “Eso fue un golpe importante para nuestro trabajo, pues hoy muchísima gente hace sus propias imágenes, que además comparte por las redes sociales en forma inmediata”, dijo Gustavo. De esta manera, perdieron gran parte de las fotografías de grupos de amigos y las estáticas. Lo que siguen vendiendo hoy son las imágenes dinámicas, esquiando o bajando en snowboard por la montaña.

Con los celulares desaparecieron los fotógrafos que sacaban fotos a la salida de las aerosillas. También el pronóstico meteorológico cambio el turismo. Nadie va a esquiar si no hay nieve y garantía de buen tiempo.

Hace una década también solían vender fotografías a los diarios y revistas, en general de famosos esquiando. Otra cosa que extrañan son los eventos. “Antes nos contrataban para sacar fotos y hoy lo hacen los mismos productores, con sus celulares”, indicaron. Probaron hacer fotos de carreras de esquí, pero lo descartaron. “Los deportistas ni vienen a mirar las fotos”, explicaron.

El invierno es mejor que el verano

Los fotógrafos afirman que el cerro es más redituable que el rafting. Si bien en ambos el negocio se achicó, bajó más en El Manso. “Porcentualmente al rafting va menos gente que antes. Así como Catedral perdió el turismo de buen poder adquisitivo, Bariloche también. Una familia puede llegar a contratar un rafting, sin dudas la mejor excursión de aventura en verano, pero no gasta en ningún extra”, explicaron.

 “Hubo dos o tres inviernos que vinieron muchos venezolanos de buen poder adquisitivo. Contrataban un instructor exclusivo por día y un fotógrafo. Hasta nos invitaban a comer. Eran familias enteras, que venía de vacaciones a la nieve. Tanto nosotros como las escuelas de esquí trabajamos muy bien”, detalló Gustavo.

Antes era frecuente que el turista contrataba clases de esquí y fotógrafo. “Hoy solo eligen alguna fotos cuando están esquiando y eventualmente algún retrato muy bueno, o una foto que no puedan hacer”, explicó.

Entre las muchas anécdotas recuerdan que durante el año que comenzaron a trabajar juntos la empresa les bloqueó su pase de esquiador residente, argumentando que ese pase no habilitaba para trabajar en el centro invernal. Presentaron un amparo y a partir de ese reclamo se creó el pase de fotógrafo profesional, similar al del instructor de esquí independiente. En ese entonces la cantidad de fotógrafos era muy inferior a la actual.

Ambos trabajan siempre para una o dos escuelas, mientras que hay empresas de fotografía que cubren toda la montaña.

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